¿Qué hay detrás del conflicto USA-Huawei?

Download PDF

Estados Unidos veta el uso de dispositivos de Huawei y una de sus directoras fue detenida. La lucha por el liderazgo tecnológico detrás del ataque a una empresa que es propiedad de sus trabajadorxs.

El nombre de Huawei apareció recientemente en los medios internacionales por la detención sufrida por su Directora de Finanzas, Meng Wanzhou. La policía canadiense apresó a la ejecutiva en virtud de una orden librada por la Corte de Nueva York en base a las acusaciones de la Casa Blanca, para quien la directiva china es culpable de haber violado las sanciones contra Irán.

Huawei
Huawei, en la mira de los Estados Unidos

No es el primer ataque del gobierno norteamericano contra la empresa china: en febrero de este año, expertos de la CIA, el FBI, la NSA y otros organismos de seguridad advirtieron a los estadounidenses que no utilizaran teléfonos móviles de la empresa asiática, ya que la misma estaba vinculada al gobierno chino.

Al difundir la noticia del arresto, muchos medios se refirieron a Wanzhou como “hija del fundador de Huawei” (BBC, El País de España, por ejemplo), o como “heredera” de la compañía (El Comercio de Perú, Clarín). Las coberturas con mayor pretensión de objetividad, en tanto, la mencionaron como Directora Financiera de la empresa.  En ninguna de ellas se explica cómo esta mujer de 46 años llegó a integrar la conducción de Huawei: es parte de la Comisión de Representantes, un cuerpo elegido por los empleados que son, a su vez, tenedores de acciones de la firma.

Es ese cuerpo el que determina los planes de inversión, la distribución de ganancias, la política de gestión de la empresa, entre otros aspectos fundamentales para su funcionamiento.

Y esto es así porque Huawei es propiedad de sus empleadxs.

Realidades vs mitos

Cuando en Argentina un grupo de diputados, encabezados por Héctor Recalde, presentó un proyecto de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, el establishment salió a criticar la iniciativa por las supuestas “distorsiones” que traería y porque generaría un incremento en el “costo laboral” argentino; el recetario neoliberal visualiza a los derechos laborales como una amenaza a la competitividad.

Estas afirmaciones encuentran un contraejemplo con Huawei, una compañía que disputa el liderazgo mundial en el mercado de teléfonos inteligentes y telecomunicaciones.

El apartado “accionistas” del último informe anual de la empresa explica que “Huawei Investment & Holding Co., Ltd. (la «Compañía» o «Huawei») es una empresa privada de propiedad absoluta de su empleados. Los accionistas de Huawei son la Unión de Huawei Investment & Holding Co., Ltd. (la «Unión») y el Sr. Ren Zhengfei”.

En 2015, un artículo publicado en la Revista Harvard Business Review abordó a Huawei como un “caso de estudio” que revela de qué forma podía ser exitosa la participación de los trabajadores en las ganancias, un tema que -según los autores- se debate en algunos ámbitos corporativos.

David de Cramer y Tin Tiao, autores del artículo referido, comenzaron reseñando las profundas desigualdades entre los ingresos de los CEOs y los de lxs trabajadorxs a nivel mundial, para lo cual destacan los resultados de un informe del Fondo Monetario Internacional en el que advierten que tales desigualdades constituyen un freno al crecimiento económico. Un factor que incide en ese freno es la falta de incentivos para lxs trabajadorxs, con la consiguiente escasez de compromiso con los objetivos de una empresa cuyos beneficios quedan sólo para la capa más alta de la estructura organizativa.

Es en ese marco en el que analizan el éxito de Huawei, en la que sus trabajadores participan como accionistas a través de un Programa de Propiedad de Acciones de los Empleados.

Según el informe de la compañía para el año 2017, 80.818 empleados tienen acciones. El fundador de la firma, Reng Zenghfei, conserva el 1,4% del capital. No hay otras entidades privadas que integren la propiedad, y en particular los trabajadores no chinos están imposibilitados de adquirir acciones.

Uno de los  resultados de esta composición es que lxs trabajadorxs obtienen una participación mucho mayor en las ganancias; de hecho, entre salarios, bonos y dividendos, lxs empleadxs reciben 2,8 veces más que las ganancias de la empresa en su conjunto. La empresa prevé aumentar a 3 esta relación en el futuro próximo.

Según EJ Insight, una publicación de Hong Kong dedicada a la economía, en 2015 la empresa repartió entre sus empleadxs cheques por más de u$d 129.000, superando los u$d 500.000 en un millar de casos.

En las distintas sucursales de Huawei en el mundo, el 75% de lxs trabajadorxs son locales; aunque no pueden integrarse a la propiedad de la empresa, se les ofrecen bonos para compartir ganancias.

La situación de Huawei es atípica también en la economía china; según Cramer y Tin Tiao, es la única que obtiene más ingresos de las ventas fuera del país que dentro de él. Y eso es así a pesar de tener vedado el mercado norteamericano. Si bien en el gigante asiático el número de empresas estatales se redujo en los últimos 20 años, estas conservan áreas consideradas estratégicas y reúnen cerca del 40% de los activos (véase informe de la Universidad de Alberta); Huawei está en el grupo de compañías que adoptaron formas de propiedad diferentes.

El límite del libre mercado

El discurso ortodoxo enfatiza los hipotéticos beneficios que trae el libre mercado; con ese concepto como estandarte, impulsa desregulaciones de todo tiṕo. El gobierno de Macri es un buen ejemplo de esa visión, sobre todo en lo que respecta a la absoluta libertad para los mercados de capitales.

La realidad muestra que las grandes potencias, y en particular los Estados Unidos, descartan ese fundamentalismo cuando se trata de perseguir determinados intereses dominantes.

A la detención de una directiva china en base a decisiones de política internacional -específicamente relevantes para a Estados Unidos-, se suman prohibiciones y presiones en contra de la firma asiática.

El Pentágono prohibió la venta de dispositivos de Huawei y de ZTE (una empresa vinculada al Ministerio chino de Industria Aeroespacial) aduciendo supuestos “riesgos de seguridad”. En poco tiempo, otros países adoptaron temperamentos similares, impidiendo el uso de equipos fabricados por estas compañías en todo el ámbito estatal. Australia, Gran Bretaña, Japón, Alemania y otros países se sumaron a la censura contra Huawei, según detalla un artículo en Al Jazeera.

Washington sospecha que detrás de la propiedad compartida se esconde el gobierno chino; para sustentar este punto de vista, el Pentágono señala que el fundador de Huawei fue miembro del Ejército Popular de Liberación de China y que tiene vínculos con el Partido Comunista; esos argumentos fueron presentados ante los congresistas norteamericanos por altos funcionarios de seguridad de los Estados Unidos. Según consignó el influyente medio Bloomberg, el director del FBI, Christopher Wray advirtió a los senadores sobre el riesgo de permitir que empresas vinculadas a gobiernos extranjeros “obtengan posiciones de poder dentro de nuestras telecomunicaciones”.

Esto demuestra que el libre mercado es válido en tanto sostenga la voracidad de las grandes corporaciones, pero se encuentra con los límites que impone la política.

Una digresión: las palabras del funcionario estadounidense permiten revelar el carácter sumamente dependiente de la política argentina en materia de telecomunicaciones, ya que desde 2016 los correos oficiales argentinos están bajo administración de Microsoft.

Potencialidades y límites

Huawei no es exactamente una empresa cooperativa, ya que funciona con acciones, aunque éstas sólo están disponibles para lxs empleadxs. De todos modos, al intervenir en todas las instancias de decisión de la compañía, lxs trabajadorxs tienen un rol fuertemente contrastante con el que tienen en otras grandes empresas. El modelo es también más participativo que el que proponía el proyecto de Recalde mencionado más arriba, ya que éste se limitaba a disponer que se compartiera el 10% de las ganancias.

Esta forma de propiedad y de gestión no sólo no ha redundado en una “pérdida de competitividad”, sino que apuntaló un crecimiento notable: en agosto de este año, un informe de la consultora Gartner mostraba que la empresa Apple había perdido el segundo puesto en la venta de Smartphones en el mundo; ese lugar pasó a manos de Huawei. De acuerdo con el analista Ben Stanton, citado por The Guardian, es la primera vez en 7 años que Samsung y Apple no encabezan las estadísticas de ventas.

La empresa china ha logrado un crecimiento notable y está en una posición excepcional para proveer redes de mayor velocidad, con la tecnología 5G; sin embargo, deberá enfrentar las restricciones crecientes que ya empezó a imponer Estados Unidos y que varios países adoptaron de manera inmediata.

En un mundo que tolera la evasión fiscal masiva, donde las guaridas fiscales dan refugio a dinero negro de los más variados y oscuros orígenes, donde las autoridades del Fondo Monetario enfrentan procesos por corrupción, la resonante detención de la directiva de Huawei vuelve a poner sobre la mesa un aspecto soslayado en los análisis habituales: el peso determinante de la política.

Como lo señaló la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Huawei y ZTE son las empresas que mayor cantidad de patentes solicitaron ante la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual); detrás de las maniobras norteamericanas contra estas empresas se desarrolla una guerra clave por el liderazgo tecnológico.

About ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación

View all posts by ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *