¿Para qué sirve el paro?

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La historia desmiente las afirmaciones de Macri en contra de los paros. Desde la jornada de 8 horas hasta los recientes aumentos por encima de los techos salariales se alcanzaron gracias a luchas obreras que incluyeron huelgas y movilizaciones.

El ciclo lectivo 2017 debía empezar el 6 de marzo, en la mayor parte del país. Ese día, los docentes iniciaban una serie de medidas de fuerza, frente a las cuales Macri dijo que “ya hemos probado décadas haciendo paro y ¿cuál ha sido el resultado? Cero, nada ha mejorado”.

Constitución vacía
Constitución el día del paro (foto difundida por @agenciaCTA)

Sin embargo, un repaso somero de la historia muestra que los avances fundamentales en los derechos de los trabajadores fueron el resultado de medidas de protesta, especialmente a través de la huelga.

La eliminación del trabajo infantil, la reducción de la jornada de trabajo a 8 horas, los regímenes de licencia, las vacaciones pagas, los convenios colectivos, fueron el resultado de largas luchas en todo el mundo, con huelgas numerosas y muchas veces enfrentando represiones brutales.

Avances históricos

Quizás la lucha más emblemática sea la que permitió la jornada de 8 horas; y dentro de esa lucha muy larga, la revuelta que se conmemora el día del trabajador, en el marco de un movimiento mundial que reclamaba que hubiera un tope para el tiempo de labor que permitiera que los asalariados gozaran de tiempo libre y descanso adecuado.

En Argentina el 17 de octubre tiene un significado especial que evoca los orígenes del peronismo. En Estados Unidos quizás no se realizan actos masivos en esa fecha, pero en el fondo de la historia marca un momento crucial para la historia no sólo en ese país sino en todo el mundo.

Los almanaques estaban en esa fecha, pero en 1884, cuando la American Federation of Labor (AFL) establecía una fecha a partir de la cual la jornada laboral debería tener un máximo de 8 horas en todo el territorio norteamericano: el plazo para cumplir con el reclamo vencería el 1 de mayo de 1886.

Llegado el momento, y ante el incumplimiento general por parte de los empleadores, 200.000 trabajadores iniciaron una huelga, apoyada por manifestaciones en distintos puntos del país. Algunas compañías resolvieron acceder a la demanda para evitar el paro.

Frente a la resistencia de algunos patrones de acceder al reclamo, se sucedieron los paros y las manifestaciones; en varias de ellas hubo represión policial, la que causó varios muertos entre los trabajadores.

El día 4 de mayo se produjo una gran protesta en Chicago. En un momento, una bomba incendiaria llegó hasta las filas policiales; a partir de allí se desató una represión violenta que dejó muertos y cientos de heridos. Como consecuencia del hecho, sólo fueron juzgados un grupo de obreros, siendo condenados a la horca 5 de ellos.

El movimiento no se detuvo, pero recién en 1.919 se estableció la primera ley general fijando la jornada de 8 horas para el conjunto de los trabajadores. Ocurrió en España y no fue el resultado de una concesión deliberada del gobierno ni de los empresarios, sino de una huelga de 44 días que llegó a paralizar el 70% de la industria catalana.

Las vacaciones pagas también se consiguieron gracias a la lucha de los trabajadores; la primera ley que reconoció ese derecho se dictó en el año 1.936 en Francia, en el marco de las llamadas “huelgas alegres”. En ese caso la lucha no se valió sólo de la presión sobre el empresariado; también influyó en el cambio del poder poder político, con el ascenso del Frente Popular y la presidencia de León Blum.

Algunos datos de Argentina

El primer convenio colectivo en el país se firmó con la Unión Tipográfica en 1906, según señala Damian Bil, del Grupo de Investigación de Proceso de Trabajo. La lucha por establecer mejoras salariales y en las condiciones de trabajo había iniciado en 1.878 con la primera huelga sindical.

Para llegar al Estatuto Docente las organizaciones gremiales de maestros realizaron largas luchas, desde la Liga de Maestros de San Juan hasta mediados del siglo pasado. Ese instrumento que fija las condiciones básicas de la actividad tuvo una versión inicial durante el gobierno de Perón, otra durante la dictadura autodenominada “libertadora” y finalmente una ley aprobada en el congreso; sin embargo, su vigencia necesitó del paro de 40 días de 1958.

En la docencia universitaria, por su parte, los mayores incrementos salariales se obtuvieron en 1.987 y 2.005, luego de medidas de fuerza de varias semanas que abarcaron al conjunto de las universidades nacionales.

En los últimos tiempos, las medidas de fuerza fueron las herramientas que permitieron superar techos salariales más o menos estrictos impulsados desde el Estado. El caso de la Federación aceitera ilustra claramente el punto.

Tanto en 2015 como en 2016, los aceiteros lograron los mayores aumentos salariales gracias a prolongadas medidas de fuerza; el primer año lograron un 36% luego de 25 días de huelga, mientras que el año pasado alcanzaron el 38%, luego de 45 días de conflicto

Aunque Macri aseguró que “nada ha mejorado” con los paros, la historia reciente demuestra que los trabajadores debieron recurrir muchas veces a esas medidas para obtener mejoras en sus condiciones de trabajo, algunas de las cuales ya no se ponen en tela de juicio.

Es posible, no obstante, que para Macri estos avances no sean tales; el 1 de mayo pasado cuestionó lo que para él es el “abuso de licencias”, y hace apenas 3 días afirmó que “hay que trabajar sábados y domingos”.

 

 

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