La flexibilización avanza por empresas

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Mercado Libre y el gremio UTCyDRA firmaron un convenio que habilita a trabajar más de 8 horas en un día sin pagar extras, cambiar los días de descanso y que la empresa cambie las funciones de sus empleadxs. El acuerdo plasma muchos aspectos de la Reforma Laboral que pide el Fondo Monetario y que impulsan el oficialismo y los grandes empresarios.

Un convenio con una empresa exitosa

En los últimos años, y en medio de la debacle que sufren numerosas empresas, Mercado Libre aumentó sus ganancias y se convirtió en la firma argentina más valiosa en el mundo. Según El Cronista, la compañía que dirige Marcos Galperín aumentó sus ganancias en dólares en un 46,7% durante el primer trimestre de este año. Tal abundancia no redundó en una mejora similar en los haberes de sus empleadxs, quienes recibirán este año un incremento escalonado del 28%. Además, el CEO de Mercado Libre es el quinto argentino más rico (según FORBES), con una fortuna de u$d 1425 millones. 

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A pesar de esos éxitos empresariales, llegan malas nuevas para lxs asalariadxs de la firma, de la mano del nuevo Convenio Colectivo de Trabajo que regirá para quienes se desempeñan en el establecimiento de la firma ubicado en el Mercado Central. El mismo fue suscripto el 11 de diciembre del año pasado y fue homologado dos semanas después por la Secretaría de Trabajo de la Nación.

El acuerdo elevado por el Secretario General de UTCyDRA, Daniel Vila, y el gerente de Mercado Libre, Hernán Jacobo Cohen Imach prevé que lxs trabajadorxs podrán ser convocadxs a prestar servicio sábados y domingos, a tener jornadas de trabajo de más de 8 horas sin que ello implique el pago de horas extra, y consagra la facultad patronal de modificar las funciones de sus empleadxs.

En efecto, el texto define “una jornada normal máxima mensual de trabajo de 192 (ciento noventa y dos) horas por mes calendario”, lo que equivale a 24 jornadas de 8 horas, pero que podrán disponerse de otra forma según lo requiera la empresa; además “se podrán asignar al trabajador jornadas que superen su jornada normal diaria sin obligación de pago de horas suplementarias, extraordinarias ni ningún otro adicional, en tanto las horas trabajadas en exceso sean compensadas con la reducción de jornadas dentro del mismo semestre calendario”. El convenio también prevé que “los descansos semanales se podrán programar en cualquier día de la semana, siempre que se respete el mínimo establecido de descanso semanal obligatorio”.

El texto explicita que no se reconocerán como parte de la jornada laboral a las horas que insuma el traslado de lxs trabajadorxs hacia y desde el lugar de trabajo. Para unx empleadx, tratándose de un establecimiento en Tapiales, provincia de Buenos Aires, el tiempo de viaje puede agregar 3 horas o más fuera del hogar.

La representación gremial asume la supremacía de la posición patronal: por un lado, destaca que existen “criterios compartidos de eficiencia, polivalencia, adaptabilidad y movilidad”, y por otro establece que lxs trabajadrxs “se desempeñarán conforme a los criterios de organización que establezca la Empresa, adaptando sus tareas y funciones a los requerimientos de la Empresa conforme evolucione el mercado de transacciones electrónicas”. Un corolario de esta visión es que la totalidad de lxs empleadxs serán polivalentes y estarán obligados a hacer cualquier tarea que les encomiende la empresa; eso supone, además, que cualquier posición sea más fácilmente reemplazable.

En un artículo publicado en Tiempo Argentino, Luís Campos (del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma) resumió: “el convenio desdibuja por completo la jornada laboral y establece que los únicos límites son el descanso semanal (que puede ser otorgado en cualquier día) y la pausa de 12 horas entre jornada y jornada”

 

Un adelanto de la Reforma Laboral

Por convicción, por presión del Fondo Monetario Internacional y -sobre todo- por ser ventajosa para el sector social que mejor representa, el gobierno de Mauricio Macri inició una nueva embestida buscando imponer la flexibilización laboral.

En la misma dirección, destacados empresarios salieron en los últimos días a pedir facilidades para despedir personal y cambios en la normativa que les permita acentuar las exigencias sobre sus empleadxs.  Los informes del FMI, en tanto, insisten en recomendar cambios en la legislación laboral.

Los lineamientos de tal reforma van en el sentido que quedó plasmado en el Convenio referido aquí: acuerdo por empresa, y no por rama; jornada laboral flexible según las pretensiones de la patronal; polivalencia funcional de lxs empleadxs, también a requerimiento de la parte empleadora. A estos puntos se agrega la pretensión de anular las indemnizaciones, facilitando el despido de personal, bajo pretexto de promover la contratación.

La resistencia de lxs trabajadorxs, pese a las vacilaciones de la dirigencia cegetista, ha frenado hasta ahora la aplicación de estos retrocesos en materia de derechos laborales. La estrategia oficial apunta actualmente a imponer la flexibilización con la ayuda de dirigencias sindicales más permeables, la demonización genérica de las organizaciones de trabajadorxs y la instalación del tema mediante el entramado de medios de comunicación hegemónicos.

Sin dudas, un triunfo de la fórmula oficial en las elecciones generales, brindará el mejor escenario para plasmar esta reforma.

 

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