Salta: cifras del hambre que los gobiernos pretenden ignorar

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El año pasado, investigadoras ya advirtieron al gobierno sobre la grave situación de malnutrición en el Norte salteño.

“Si no se interviene a corto y largo plazo en disminuir la pobreza y el hambre en las comunidades de pueblos originarios, se los estará condenando a perpetuar el ciclo intergeneracional de malnutrición-enfermedad-muerte”. Esas fueron algunas de las conclusiones a las que arribó un grupo de investigadoras luego de relevar la situación de niños y niñas cuyas edades variaban desde 0 y hasta antes de cumplir 6 años en una región del norte salteño.

Tasa de mortalidad por cada mil nacidos vivos (datos 2018). Fuente: Argentina: INDEC, indicadores Básicos de Argentina 2018. Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Salta: Gobierno de la provincia de Salta, Secretaría de Comunicación. Argentina: Indicadores Básicos Argentina 2018. Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Presidencia de la Nación, OMS/OPS. SVE. Gráfico elaborado por las investigadoras

En las últimas semanas se conocieron los fallecimientos en el Norte salteño de al menos 4 niños, en circunstancias en que las causas de muerte estuvieron relacionadas con la desnutrición y la carencia de acceso a servicios básicos como el agua potable. En ese contexto, las conclusiones de un trabajo de investigación presentadas oportunamente ante las autoridades provinciales y ante el Ministerio de Salud de la Nación pone de relieve la inacción del Estado ante situaciones extremadamente acuciantes.

Un informe elaborado durante el año pasado por un grupo de investigadoras salteñas advirtió sobre las graves consecuencias de la desnutrición y la falta de agua potable en Santa Victoria Este, al noreste de la provincia de Salta.

“La siguiente información se obtuvo como resultado de la investigación correspondiente a la BECA SALUD INVESTIGA «DR. ABRAAM SONIS» 2018 del Ministerio de Salud y Acción Social. Presidencia de la Nación. Estas investigaciones son publicadas primeramente en la Revista Argentina de Salud Pública del citado ministerio, con revisión previa de pares, pero, dada la gravedad de la situación de la niñez de las comunidades de Pueblos Originarios de Salta, se nos ha autorizado a publicarla por diferentes medios, haciendo esta salvedad.”. Así comienza el resumen al que tuvo acceso ANCLA y que pone en evidencia la gravedad de la situación en el Norte salteño a partir del relevamiento en una región donde la mayoría de la población pertenece a comunidades indígenas.

La región estudiada corresponde a Santa Victoria Este, específicamente en el Área Operativa VIII, de acuerdo con la división técnica y administrativa dispuesta por el Ministerio de Salud Pública provincial. De acuerdo con el censo 2010, la población supera las 11.000 habitantes, correspondiendo más del 60% a comunidades indígenas de las etnias Wichi, Qom, Chorote y Chulupí.

En esa población, las investigadoras comprobaron que entre los niños y niñas menores de 6 años, 1 de cada 5 presentaba algún grado de déficit nutricional, principalmente entre quienes tenían dos años o más. Esa insuficiencia se vincula también con la baja talla alcanzada por el 43,2% de las y los menores observados.

Las científicas señalan que la gran mayoría (89%) de niños y niñas con déficit nutricional nacieron con peso normal y sus problemas surgieron luego del período de lactancia materna exclusiva (6 meses); es a partir de allí cuando la alimentación sin carnes, huevos y lácteos se convierte en factor de malnutrición. Esos alimentos son inaccesibles para niñas y niños, por la falta de recursos económicos.

“Como consecuencia de la malnutrición son más vulnerables ante las enfermedades prevalentes de la infancia, donde las diarreas, infecciones respiratorias y parasitosis ocupan los primeros lugares. En ese ciclo de desnutrición e infección pueden desmejorar, con consecuencias potencialmente fatales debido a que una agrava la otra”, advirtieron.

Como constataron las investigadoras, la mortalidad infantil en la zona es muy superior a la media nacional; las investigadoras muestran en su trabajo que la tasa correspondiente es de 17,19 por cada mil nacidos vivos, mientras que la media nacional es de 9,2 (datos de 2018). En el caso de niñas y niños menores de 5 años, la mortalidad en la región en cuestión llega al 13,94, mientras que la media nacional es de 10,1, en ambos casos por cada mil nacidos vivos. Las cifras son también mucho peores que las que se registran en la totalidad de la provincia, donde la mortalidad de niños y niñas menores de 5 años es de 13,6 por cada mil nacidos vivos.

La totalidad de niños y niñas fallecidxs relevados en el trabajo pertenece a los pueblos originarios, si bien las tasas que se presentan en el párrafo anterior corresponden al total de la población (indígenas y criollos). “Se puede observar que la TMI (Tasa de Mortalidad Infantil, NdE) del Área Operativa VIII supera ampliamente el riesgo de morir en el primer año de vida tanto a nivel provincial como nacional; prevaleciendo en 8 puntos el indicador en ambos casos”, señalan las investigadoras.

Ese cuadro llevó a las científicas a advertir la necesidad imperiosa de intervenir para reducir el hambre en las comunidades indígenas; de lo contrario, “se los estará condenando a perpetuar el ciclo intergeneracional de malnutrición-enfermedad-muerte”. 

El resumen del trabajo concluye de manera terminante: “garantizar los derechos básicos de alimentación, salud, identidad, vivienda, saneamiento, educación, desde la infancia, permitirá una generación de niños con igualdad de condiciones para construir una ciudadanía en democracia y valores que protejan la vida en su medio ambiente”.

El grupo que realizó la investigación estuvo conformado por la Médica Elizabeth Cristina Ferrer, la Licenciada Virginia Gutiérrez, la Lic. María Haydé Herrera, la Lic. Amalia Inés Ciotta, la Lic. Alfonsina Gómez Bello y la Lic.María del Milagro Briones. El relevamiento se realizó entre mayo de 2018 y el mismo mes de 2019.

La información recopilada por las investigadoras estuvo en manos del gobierno desde el año pasado. No se tomaron medidas para abordar esas situaciones alarmantes. Ahora, cuando se difundieron varios casos letales que evidenciaron la situación de las comunidades indígenas del norte salteño, trascendió que el Ministerio de Salud declaró como «información confidencial» a los datos y análisis; el documento fue difundido por Alexis Miranda, integrante del medio Buufosalta.com.

Preocupa que la nueva gestión provincial opte por ocultar la situación antes que buscar soluciones.

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