Bots y botas

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El Golpe de Estado en Bolivia conjuga los crímenes tradicionales de los regímenes de facto con el aprovechamiento de las TICs para las campañas.

En apenas 18 días se crearon más de 5.500 cuentas de Twitter que siguen al líder golpista Luís Fernando Camacho; de hecho, llegaron a conformar más del 40% del total de sus seguidores en la red del pajarito azul.

Estos datos fueron expuestos por Rodrigo Quiroga en un hilo de la misma red social publicado el 19 de noviembre último. 

TICs y represión para instalar y sostener a un golpe de Estado (ilustración tomada de Teamvaeron)

Estas cifras tan llamativas invitan a verificar si se trata de usuarios reales que súbitamente decidieron seguir al líder o si en cambio estamos ante bots, software que simula el comportamiento de un usuario real. Para tener una estimación razonable sobre la situación, este investigador usó un programa escrito en R llamado Tweetbotornot, que usa inteligencia artificial para detectar bots; según se explica en el sitio de la misma, tiene un 93,53% de precisión para detectar cuentas automatizadas. Esa aplicación clasificó como “probablemente bots” a más del 54% del total de seguidores (73.633 cuentas); afinando la clasificación, el programa catalogó como altamente probable que 42.088 de las cuentas correspondan a bots.

En cuanto al comportamiento, los hashtags más usados por estas entidades es #bolivianohaygolpe. Además, una alta proporción de los envíos fueron realizados usando una aplicación “desconocida” (es decir, no eran desde Twitter para Android, iOS o Web).

Como señala el autor del hilo/informe, estos datos no permiten asegurar que se trate de bots; no obstante, la alternativa de que sean miles de usuarios reales que se sumaron súbitamente a expresarse sobre el tema, todos ellos con escasa experiencia y con comportamientos difíciles de separar de los de una cuenta automatizada. 

Entre las respuestas a la exposición de Quiroga aparecen tuits de usuarios que denostan los resultados por la procedencia del autor (argentino); una de ellas, la de @CeciliaGiPe, está entre las recientemente creadas aunque su comportamiento no permite calificarla como bot -según otra aplicación, Botometer, desarrollada en el marco del Observatorio de Medios Sociales de la Universidad de Indiana; en cambio, entre sus seguidores hay varios con alta probabilidad de ser automatizados o con un alto porcentaje de interacción automatizada (es decir, posteos y acciones que no son directamente emitidas por una persona).

Quiroga es investigador auxiliar en el CONICET y docente de la Universidad Nacional de Córdoba.

Julián Macías Tovar, responsable de redes de Unidas Podemos (España), también analizó los hashtags de apoyo al golpe de estado. 

Algunas conclusiones llamativas: un grupo de 250.000 cuentas hicieron más de 1 millón de tuits y 92.000 de ellas fueron creadas en el último mes.

La densidad de los hashtagsm en un gráfico de Macías Tovar

La alta concentración de mensajes en un conjunto de cuentas se revela en un gráfico difundido por Macías Tovar; allí puede verse cómo -en contraposición- los tuits en contra del golpe son más “descentralizados”, sin cuentas individuales que tengan tanto peso como en las campañas golpistas.

Además, la mayor contribución de tuits se hizo desde la cuenta @suarezluis, y fueron enviados usando una aplicación propia: según el perfil declarado en su cuenta de Facebook, se trataría de un programador y veterano de guerra del Ejército norteamericano. Desde esa cuenta se enviaron más de 13.000 tuits en apoyo al Golpe de Estado. El propio Macías Tovar probó con enviar un tuit en el que incluía un hashtag golpista (#BoliviaNoHayGolpe), el cual fue inmediatamente retuiteado por la cuenta de @suarezluis. De la misma manera, en sólo 5 días emitió 14.000 retuits en apoyo al golpe.

Goebbels y USA en las redes sociales

Se atribuye a Joseph Goebbels, Ministro de Ilustración Pública y Propaganda de Hitler, la oración “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”; quizás no hayan salido de su boca tales palabras (en alemán, claro), aunque también es consistente con el llamado “principio de Orquestación” según el cual la propaganda “debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente”.

El caso boliviano muestra que esas técnicas de operación política están plenamente vigentes; de hecho, un nuevo análisis de Macías Tovar muestra que un enjambre de cuentas falsas difundió un tuit falso del referente opositor colombiano Gustavo Petro, compartido con hashtags como #PetroEsCulpable o #PetroMatoADilan (en referencia al joven asesinado por acción del Escuadrón Móvil Antidisturbios de Colombia). Esas cuentas actuaron de manera indudablemente coordinada, 

Nuevamente, llama la atención que la cuenta más activa en la campaña culpando a Petro fue de origen norteamericano: @ngelaFranco proviene de Illinois y se destacaba por retuitear mensajes de Trump, de partidos de ultraderecha y contra Evo Morales. Escribimos “tenía” porque, a diferencia de campañas anteriores, la cuenta fue eliminada de Twitter.

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