Venezuela: elecciones y consulta bajo doble vara

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En Venezuela hubo elecciones legislativas y una consulta impulsada por la oposición. Aquí resumimos lo que se sabe de cada una y cómo operaron los gobiernos afines a los Estados Unidos y los grandes medios de comunicación.

En las últimas semanas hubo dos compulsas en Venezuela. Una se realizó en la fecha prevista por los plazos constitucionales, organizada por el organismo competente y con la participación del oficialismo y algunos sectores de la oposición; la otra se realizó a instancias de otra parte de la oposición, con el apoyo de fuerzas de

El 6 de diciembre pasado se realizaron las elecciones para renovar la Asamblea Nacional de Venezuela. Los datos oficiales indican que votaron más de 6.251.080 electores, de acuerdo al segundo boletín emanado por la Comisión Nacional Electoral (CNE) cuando ya se había transmitido el 98,68% de los datos. La cifra representa el 30,5% del total de electores inscriptos.

El oficialista Gran Polo Patriótico se alzó con el 69,43% de los sufragios; le siguió el frente electoral conformado por Acción Democrática, Copei, Cambiemos, El Cambio y Avanzada Progresista, que reunió el 17,72%; en tanto, la alianza de las organizaciones Venezuela Unida, Primero Venezuela y Voluntad Popular Activistas alcanzó el 4,15%; y el Partido Comunista de Venezuela sumó el 2,7%.

Auditorías

Los comicios del 6 de diciembre contaron con diversas instancias de auditoría, en la que participó una parte de la oposición y diversos organismos internacionales. La OEA y la Unión Europea se negaron a participar y reconocer el proceso. Esta última solicitó al gobierno de Maduro una postergación de 6 meses; ante la negativa del gobierno bolivariano, la entidad directamente decidió no participar y desconocer los resultados que surgieran de las elecciones.

En los comicios se utilizó un sistema de voto electrónico que fue auditado por el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) a través de una serie de instancias correspondientes a distintos aspectos del proceso electoral.  Más allá de las numerosas objeciones planteadas por especialistas sobre estos sistemas en los pocos lugares del mundo donde se utiliza, en el caso venezolano se utilizan juegos de claves que están en manos de los diferentes actores (las formaciones políticas participantes y la CNE) para el descifrado de los datos, por lo que requiere de la concurrencia de todos ellos para validar distintas instancias.

El CEELA está formado por ex presidentes de órganos electorales de América Latina.

El proceso contempló también una serie de simulacros; para más información, puede leerse el informe publicado por el Observatorio Electoral Venezolano, una entidad independiente referido al último de dichos simulacros.

El día de los comicios estuvieron presentes más de un centenar de veedores internacionales provenientes de España, Estados Unidos, Argentina, Ecuador, México, Rusia, Bolivia, entre otros países. Muchos de ellos no asistieron en nombre de sus gobiernos, aunque algunos cuentan con amplios antecedentes en la tarea, como es el caso del ex presidente español José Luís Rodríguez Zapatero. Sobresale también el curriculum del titular del CEELA, Nicanor Moscoso, quien fue presidente del Tribunal Supremo Electoral de Ecuador en el año 2003.

La nómina de veedores de Argentina incluyó al titular de ATE Capital, Daniel Catalano, el periodista y militante Néstor Piccone, y el ex legislador José Campagnoli.

El informe difundido días después de los comicios destacó que los veedores habían recorrido distintos centros de votación en Caracas y zonas aledañas, así como en Estados del interior. Allí observaron la presencia de fiscales de las distintas fuerzas participantes, advirtiendo apenas algunas demoras en el desarrollo, comprensibles en el marco de los pandemia.

La consulta contra las elecciones

La parte de la oposición al gobierno de Maduro más cercana a los intereses estadounidenses no sólo desconoció las elecciones legislativas sino que impulsó la participación por Internet y presencial en lo que denominó «consulta popular».

Los convocantes invitaron a los venezolanos a responder las siguientes preguntas:

  1. ¿Exige usted el cese de la usurpación de la presidencia de parte de Nicolás Maduro y convoca la realización de elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables?
  2. ¿Rechaza usted el evento del 6 de diciembre organizado por el régimen de Nicolás Maduro y solicita a la comunidad internacional su desconocimiento?
  3. ¿Ordena usted adelantar las gestiones necesarias ante la comunidad internacional para activar la cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los crímenes de lesa humanidad?

De acuerdo con los resultados fueron informados por Enrique Colmenares Finol, participaron presencialmente 3.209.714 de personas en los centros de consulta habilitados en el país.  Los organizadores computaron también las opiniones vertidas a través de Telegram o de la aplicación Voatz -desarrollada por una empresa estadounidense- lo que les permitiría alcanzar una cifra similar a la que registraron las elecciones oficiales: 6.466.791. De ese total, 2.412.354 opiniones se virtieron a través de plataformas digitales.

Muchos de los grandes medios internacionales destacaron este evento, dando por válidas las cifras manifestadas por los organizadores. Así, la Radio y Televisión Española (RTVE) tituló que «La consulta popular impulsada por Guaidó finaliza con una participación de más de seis millones de personas»; por su parte, los argentinos La Nación e Infobae enfatizaron el evento manifestando que la oposición (o directamente «los venezolanos») «se lanza a las calles» por la consulta popular.

Por el contrario, el medio ecuatoriano El Universo -entre otros- destacó que la consulta impulsada por el declarado «presidente transitorio» Juan Guaidó «tuvo escasa convocatoria en Venezuela».

La consulta no contó con la verificación de ningún organismo independiente, ni existieron «fiscales» que controlaran la manifestación de posiciones diferentes a las planteadas en el cuestionario. Por el contrario, algunos medios develaron serias fallas de seguridad que tornan poco creíbles los guarismos difundidos por los organizadores.

El medio chileno El Ciudadano demostró que los medios virtuales provistos en la consulta permitían el voto múltiple de una misma persona, e incluso validar electores fallecidos o claramente inexistentes. Situaciones similares fueron reveladas por Russia Today, según el informe difundido en el canal de YouTube «Ahí les Va».

Las varas del diablo

La información expuesta más arriba pone en evidencia que -de mínima- la consulta popular de la oposición afín a los Estados Unidos no puede apreciarse en virtud de sus números. En cambio, las cifras de las elecciones tienen un mayor sustento, cuyo desconocimiento implica necesariamente atribuir falsedad a un conjunto de personas de variados orígenes políticos y nacionales.

El énfasis de los diferentes medios deja poco margen para evaluaciones políticas sustentadas en evidencias respecto de los comicios y la consulta de la oposición. Es indudable que la afluencia de votantes en las elecciones fue baja en comparación con la historia venezolana; eso no habilita a concluir, de todos modos, que las abstenciones revelen adhesiones a la oposición que representa Guaidó o que reconocen interesadamente los Estados Unidos, la Unión Europea y los gobiernos afines a ellos. El fárrago no sólo escatima posibilidades de análisis sobre los críticos al gobierno de Maduro, sino también para quienes lo apoyan o para quienes -en definitiva- consideran más peligrosa la intromisión extranjera que las directivas del oficialismo.

Hay una serie de elementos que rara vez se toman en cuenta en las numerosas coberturas de estos eventos:

  • La participación del 30% es baja; sin embargo, otros países -como la República Checa o Croacia- registraron una menor afluencia en sus comicios legislativos, sin que tales proporciones motivaran su desconocimiento en organismos internacionales.
  • La descalificación de los veedores que intervinieron en el acto comicial se basa exclusivamente en sus preferencias políticas y en la supuesta posición que ostentan frente al chavismo. La ausencia de observadores de los organismos críticos los priva de ofrecer pruebas contra el desarrollo del proceso, en caso de que éstos se hayan registrado.
  • En las elecciones participaron numerosas organizaciones opositoras. Se cuestionan las resoluciones de la justicia electoral venezolana por la intervención de algunas de esas entidades partidarias; sin embargo, no existen elementos objetivos que permitan evaluar en qué medida las fuerzas que desconocieron los comicios representan el sentir de los venezolanos que -probablemente desde distintas miradas- cuestionan la gestión de Maduro y del PSUV.
  • Una de las organizaciones que se presentó como opositora fue el Partido Comunista de Venezuela, cuya campaña se apoyó en críticas frontales al madurismo por sus posturas políticas, a las que consideran alejadas del legado de Hugo Chávez. Los reclamos del PCV apuntaron a medidas persecutorias contra sus candidatos y militantes, protestas que rara vez fueron replicadas en los medios internacionales.
  • La consulta popular anti gubernamental no cumple con los mínimos requisitos como para asegurar que contó con una adhesión determinante. Las apuradas felicitaciones de parte de la embajada norteamericana sólo pueden leerse en términos de interese políticos y afinidad con los sectores convocantes.
  • En el mismo sentido, no existen suficientes evidencias como para asegurar que quienes no participaron conforman «el grueso de la oposición», como repiten los medios. Por el contrario, la asignación a priori de representatividad de cada fuerza, o la consideración de cada una de ellas como más o menos opositora, sólo se fundamenta en una mirada ideológica.
  • Así como numerosos países occidentales desconocieron (de antemano, como vimos) las elecciones de renovación de la Asamblea Nacional venezolana, hubo muchos otros que las avalaron y que instaron a su reconocimiento. Entre ellas se puede nombrar a China, Rusia, Cuba, Irán, Turquía y Bolivia.

El análisis del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica es uno de los pocos que toma en cuenta numerosas variables sin evidenciar su apego a la mirada del PSUV ni del Departamento de Estado norteamericano. A pesar de ello, las posturas publicadas por ese centro respecto de los comicios de Bolivia que precedieron al Golpe de Estado, obran como suficiente caracterización para quienes quieren desacreditarlo.  El informe en cuestión puede leerse en la Web del organismo.

 

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