¿Qué pasa con la vacuna rusa?

Download PDF

La aplicación de la vacuna Sputnik V generó anticuerpos contra el COVID-19 en el 100% de los casos y no ocasionó problemas de importancia. Los resultados de las pruebas se publicaron en una prestigiosa revista médica.

El gobierno ruso anunció el mes pasado que había registrado la primera vacuna contra el COVID-19, denominada Sputnik V y que en los próximos meses comenzaría la aplicación masiva de la misma.

El medicamento fue desarrollado a partir de las investigaciones realizadas en el Centro Nacional de Investigación en Epidemiología y Microbiología Gamaleya.

Numerosos medios publicaron cuestionamientos al anuncio, principalmente por la falta de publicación de los resultados de las etapas iniciales de la investigación. Efectivamente, en publicaciones científicas podían leerse trabajos referidos los desarrollos encabezados por instituciones chinas, británicas o estadounidenses, lo que se reflejó en la nómina de proyectos informados periódicamente por la Organización Mundial de la Salud.

A partir de esa situación, numerosas publicaciones pusieron en duda la efectividad de la vacuna y la pertinencia de la decisión del gobierno de Vladimir Putin.

Finalmente, el viernes pasado se publicó en The Lancet los resultados de las pruebas de fase 1/2 realizadas sobre la vacuna Sputnik V.

El estudio

El trabajo publicado en la revista británica lleva la firma de más de 30 investigadores rusos, encabezados por Denis Logunov, vicedirector científico del Centro Gamaleya.

Se trata de estudios abiertos, no aleatorio, efectuado en dos hospitales rusos, en los que participaron 76 voluntarias y voluntarios de entre 18 y 60 años de edad. Las pruebas se desarrollaron entre el 18 de junio y el 3 de agosto, con la aplicación de dos componentes de la vacuna (adenovirus recombinante de tipo 26 -rAd26- y adenovirus recombinante de tipo 5 -rAd5-).

Los problemas detectados en la investigación fueron menores. La mitad de los participantes informó dolor en el lugar en que se aplicó la vacuna; también el 50% sufrió hipertermia y un 24% registró dolor de cabeza. El estudio concluye que no hubo reacciones adversas severas.

En cuanto a su función específica, se destaca que en la totalidad de las personas a las que se les aplicaron los componentes se generaron anticuerpos específicos para COVID-19. Además, los autores concluyen que es «segura y bien tolerada».

En el apartado de «hallazgos», el artículo destaca que la vacuna tiene «un buen perfil» y produjo «fuertes respuestas inmunes celulares y humorales». Los autores también señalan que «Se necesita más investigación sobre la efectividad de esta vacuna para la prevención de COVID-19»; debe tenerse en cuenta que desde entonces se han hecho más ensayos que aún no han sido publicados.

 Dudas, oportunismo y juego político

Para que una vacuna -u otro tratamiento médico- sea aceptado ampliamente, suele requerirse que supere con éxito la “fase III” de las pruebas clínica. Eso significa que sea probada en una población mucho más amplia: miles de personas con diferentes características, edades, condiciones de salud, etc.

Es cierto que la Sputnik V no ha cumplido aún con esa etapa; sin embargo, muchas otras candidatas se encuentran en condición similar, sin que los grandes medios hagan hincapié en esa característica.

De hecho, la magnitud de la pandemia, y la batalla política y tecnológica en juego, lleva a que muchos proyectos apresuren el paso, con la venia de los gobiernos interesados.

¿Por qué se demoró la publicación de los resultados de la Sputnik V?

Según la comunicadora rusa Inna Afinogenova, Gamaleya el desarrollo está a cargo de  “un pequeño laboratorio estatal que no cotiza en bolsa y está ligado al complejo militar nacional. Parte de la información que tenían que suministrar podría estar clasificada como secreto de Estado”. En consecuencia, primero se debió desclasificar la información antes de enviarla a revistas científicas.

En los últimos días, Donald Trump aseguró que Estados Unidos tendría la vacuna lista para antes de las elecciones del 3 de noviembre. El medicamento aludido por el mandatario estadounidense es el que desarrolla AstraZeneca y tampoco completó los estudios de fase III.

 

About ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación

View all posts by ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *