¿Cuántas muertes causó realmente la pandemia hasta ahora?

Desde el comienzo de la pandemia se reportaron en el mundo más de 5,5 millones de muertes. Diversos estudios estiman que la cifra es superior en varios millones.

 

Dos estudios referidos recientemente en la publicación científica Nature estiman que desde el comienzo de la pandemia ésta causó entre un 16% y un 300% más de fallecimientos que los informados oficialmente en el planeta.

Según Worldometers.info, la cantidad de personas fallecidas por COVID-19 desde el comienzo de la pandemia superó los 5,5 millones. Por su parte, el Coronavirus Resource Center de la Universidad John Hopkins contabiliza una cifra similar.

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Los números resultan impactantes. Sin embargo, ambos guarismos comparten una limitación: se basan en los registros oficiales de los distintos países, los que difieren entre sí en cuanto a criterios, métodos y tiempos para la generación de los datos.

Como consecuencias, los números oficiales son seguramente menores que los reales.  Las razones de ello están explicadas en el sitio OurWorldInData , donde se especifica que:

  • No todos los países tienen ni la infraestructura ni la capacidad de registrar todas las muertes.
  • En ocasiones se producen demoras en el proceso de registrar fallecimientos, por lo que esos registros pueden permanecer por semanas, meses o años en condición de provisionales o incompletos. Eso ocurre incluso en países que cuentan con amplios recursos para esas tareas.

Por otra parte, hay discrepancias entre los países respecto del momento en que se registran los decesos, cómo definen las semanas, etc.

Hay otros factores que inciden en el sub registro de casos. Hay países que sólo contabilizan a las personas que fallecieron en hospitales y centros de salud; puede haber fallecimientos por COVID-19 que no fueron registrado por no haberse realizado el test correspondiente;

Tratando de sortear las dificultades de registro, diversos estudios calculan que el número real supera a los datos oficiales en al menos 2 millones.

Aumento de fallecimientos en el mundo relacionado con la pandemia

Para tener una estimación de la cantidad de fallecimientos ocasionados por un factor que actúa durante un cierto tiempo, suele utilizarse el «exceso de mortalidad». Se trata de una medida que intenta reflejar el aumento en la tasa de mortalidad durante el período que se esté considerando, incremento que podría atribuirse al factor bajo estudio. Ese aumento puede deberse a distintas causas, por lo que no puede atribuirse a una sola con exclusividad. Sin embargo, en el contexto de la pandemia, la influencia del COVID-19 en los números no se limita a quienes fallecieron directamente a causa del virus, sino también otras causas relacionadas indirectamente, como las dificultades de atención que sufrieron pacientes afectadxs por otras dolencias cuando las camas de terapia intensiva y otros recursos clave estaban destinadas casi con exclusividad a los efectos del SARS-CoV2. En definitiva, una gran diferencia entre la cantidad de muertes reportadas y las que se esperaría sin la presencia de la pandemia, revelaría que la enfermedad tuvo una incidencia mayor a la que dicen los números oficiales.

La idea de medir el «exceso de mortalidad» es simple: contar, en un período de tiempo determinado, cuántos fallecimientos de más se produjeron respecto de lo que se esperaría normalmente. El problema es precisar cuánto «se esperaría normalmente», ya que sólo puede basarse en los datos de años anteriores y éstos se ven afectados por el cambio en la composición de la población: si en el año que se intenta estimar habrá mayor porcentaje de personas mayores de 70 años -por ejemplo- es posible que la cifra de muertes supere las de años anteriores sólo porque hay más gente mayor. Para sortear este problema, la estimación de muertes esperadas en condiciones normales suele ajustarse según la estructura de la población, o se utilizan valores diferentes al promedio de fallecimientos de los años anteriores.

Estimaciones

El martes último, la prestigiosa revista Nature publicó un artículo del periodista científico David Adam donde se expone que la cantidad real de fallecimientos ocasionados por el COVID-19 podría ser entre 2 y 4 veces superior al que muestran los registros oficiales.

Uno de los trabajos citados por Adam  el de Ariel Karlinsky y Dmitriy Kobak (investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalen y la Universidad de Tübingen respectivamente) emplea un modelo complejo para estimar la cantidad de muertes esperada, para lo cual utiliza el Conjunto de Datos (dataset) de Mortalidad Mundial (WMD por sus siglas en inglés) y ajusta los números considerando el envejecimiento de la población, así como la influencia de conflictos armados, desastres naturales y olas de calor. El WMD es un registro públicamente accesible de mortalidad en 103 por todas las causas. No cubre la totalidad del planeta, dejando afuera a dos naciones populosas como China e India; sin embargo, para el conjunto de países cubiertos brinda una idea de cuánto podría ser la subestimación de los fallecimientos expresado en las cifras oficiales.

Las cifras oficiales contabilizaron 4,1 millones de muertes por COVID-19 en los países considerados en el estudio . En tanto, el exceso de mortalidad en esas mismas regiones llega a los 6,5 millones, lo que significa un 16% del total de fallecimientos contabilizados.

Los resultados de Karlinsky y Kobak dan una idea de la fuerte subestimación de los datos oficiales de fallecimientos por la pandemia, pero no permiten realizar estimaciones a nivel mundial, ya que no considera a una parte importante de la población.

Otras formas de contar

Existen otros abordajes para obtener estimaciones. Ante la falta y la heterogeneidad de los datos disponibles, algunos investigadores desarrollaron modelos que buscan sortear esas debilidades.

Uno de ellos es el que propusieron Simonsen y otros para analizar los efectos de la pandemia de la gripe H1N1 en 2009. Los autores se basaron en los datos sobre causa de muerte en 20 países, los que representaban un 35% de la población mundial, a partir de los cuales observaron qué características incidieron en la mayor o menor mortalidad en cada uno. De esa forma seleccionaron 10 indicadores relacionados con dicha mortalidad, entre los que se incluyen la cantidad de médicos por cada 10.000 habitantes, los ingresos, densidad de población y la obesidad, entre otros. Con ellos diseñaron el modelo para intentar predecir el exceso de mortalidad durante aquella pandemia. Dicho de otra forma, los valores de esos indicadores permitirían estimar el exceso de muertes en países cuyos datos no estén disponibles.

Si un conjunto de variables permite estimar el exceso de fallecimientos, sería posible diseñar un modelo que tome un conjunto mucho más grande de indicadores y cuya confiabilidad pueda contrastarse con casos donde los valores sean conocidos. Ese enfoque es el que tomó la revista The Economist para obtener sus propias estimaciones mediante 121 indicadores sobre 200 países y territorios. Cuando no se disponía de datos para alguna de esas variables en alguna región, se buscaba interpolarla en base a situaciones similares.

El resultado no es un número único sino intervalos para distintos «niveles de confianza». El algoritmo concluye que la cantidad de muertes en exceso desde comienzos de la pandemia es, con una probabilidad del 95%, de entre 12,3 millones y 23,3 millones. La cifra que surge como la mejor estimación es de 20 millones de personas fallecidas por encima de la cantidad esperada en el período.

Los datos y el software usados por The Economists están accesibles públicamente. Se ejecutan en el lenguaje libre R, por lo que cualquiera puede replicar los cómputos.

 

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