Brasil: pandemia golpista

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Bolsonaro cuestionó las «interferencias» del Congreso y el Supremo Tribunal Federal, y dijo que tiene a Dios y a las Fuerzas Armadas de su lado.

Los datos oficiales afirman que en Brasil se han constatado ya 101.147 casos de COVID-19, que causaron 7.025 decesos. El país más grande de latinoamérica supera a la media mundial tanto en la cantidad de muertes como de casos por cada millón de habitantes. Sólo en un día se sumaron casi 4.600 casos y 275 fallecimientos. Pese a que las cifras ubican al Brasil entre los más afectados por la pandemia en el planeta, Jair Bolsonaro sigue intentado desactivar las medidas de aislamiento y distanciamiento social.

En los últimos días, el ex militar y mandatario sumó una serie de reveses políticos que ponen en crisis su gestión: a la renuncia de Sergio Moro (el ex juez que condenó a Lula Da Silva antes de las elecciones presidenciales) se sumó la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) suspendiendo la expulsión de diplomáticos venezolanos decidida por Bolsonaro el martes último, y la disposición del juez Alexandre De Moraes por la que suspende la designación de Alexandre Ramagem como nuevo jefe de la Policía Federal. Ramagem fue jefe de seguridad de la campaña que llevó a Bolsonaro a la presidencia, además de amigo del mandatario; la cercanía entre ellos fue una de las causas que invocó Moro para justificar su dimisión.

En ese contexto, el ex militar se dirigió hoy a sus seguidores frente al palacio Planalto, acompañado por su hija de 9 años y junto a una persona vestida con la camiseta de la selección brasileña y enarbolando las banderas del Estado de Israel y de los Estados Unidos de Norteamérica.

«Estoy seguro de una cosa, que tenemos un pueblo emocionado, tenemos las Fuerzas Armadas junto al pueblo por la ley, el orden, la democracia, la libertad y, lo que es más importante: tenemos a Dios con nosotros», resumió Bolsonaro, luego de advertir que ya «se acabó la paciencia» y que no tolerará más interferencias, en una clara alusión a las decisiones de los magistrados que obstaculizaron algunas de sus medidas.

El jefe de Estado también atacó en su discurso a los gobernadores que mantienen medidas de aislamiento y criticó a la prensa, en particular a la red Globo.

La profundización del carácter antidemocrático del gobierno brasileño se desarrolla mientras en diversos puntos del planeta se observan manifestaciones de extrema derecha; en particular, en los Estados Unidos, las movilizaciones contra las medidas de aislamiento dispuestas en varios Estados para enfrentar la pandemia, han derivado en expresiones armadas como la recientemente ocurrida en Michigan.

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