Malos augurios

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La última publicación del Panorama Económico Mundial del FMI prevé que la recesión mundial será peor de lo que había estimado en abril.

La pandemia traerá «efectos económicos más severos de lo previsto». Así resume el Fondo Monetario Internacional sus nuevas estimaciones para la economía mundial plasmados en la actualización de su World Economic Outlook (WEO), publicado esta semana por el organismo.

Las previsiones se alejan considerablemente de los discursos que contraponen la economía a las cuarentenas y a otras medidas restrictivas adoptadas para detener la propagación de la pandemia. Así, para 2020, países que demoraron en establecer restricciones a la movilidad (Italia, Francia, Reino Unido) o que dispusieron medidas parciales (Brasil) mostrarán caídas en su PBI en torno al 10%, muy superiores a las que se espera en economías de menor porte. La contracción en la Argentina no es directamente comparable con otras: llega a 2020 luego de dos años consecutivos de caída, destrucción de empleos, alta inflación y endeudamiento desmedido.

Tomando en cuenta los datos obtenidos desde abril último -cuando se publicó la última versión del WEO-, el FMI modificó a la baja las perspectivas económicas para todo el mundo. Hace menos de 3 meses estimaba una caída del 3% en el producto bruto del planeta, mientras que ahora habla de 4,9%.

Los factores según el FMI

El mayor pesimismo del organismo se apoya en diversos aspectos, entre los que menciona:

  • La pandemia empeoró en algunos países, mientras que se estabilizó en otros.
  • Recesión profunda y sincronizada. En general, el PBI en el primer trimestre fue peor de lo esperado, excepto en unos pocos países: China, Chile, Tailandia, Malasia, India, entre los emergentes; Alemania, Australia y Japón entre las economías avanzadas. Para el segundo trimestre se espera una mayor contracción, excepto en China.
  • La caída del consumo y de la producción de servicios, afectados por las restricciones a las actividades, el distanciamiento social, la caída de ingresos, la pérdida de confianza de los consumidores, entre otros aspectos. La caída en las ventas y la incertidumbre a futuro también paraliza la inversión.
  • La movilidad sigue siendo muy limitada, aunque se haya abierto la circulación de personas entre algunas regiones.
  • Severo golpe al mercado laboral. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la pérdida de puestos de trabajo (medido en horas) equivale a la eliminación de 130 millones de  empleos de tiempo completo.
  • Contracción del comercio global. En el primer trimestre del año el comercio disminuyó un 3,5% en relación con 2019.
  • Inflación más débil. El alza de precios se redujo tanto en las economías avanzadas como en las emergentes, por la caída de la demanda y la baja en el precio del petróleo.

Contramedidas

La obsesión por el equilibrio fiscal ha quedado provisionalmente suspendida por la gravedad de la crisis.

El informe destaca las diversas contramedidas adoptadas por diferentes gobiernos para mitigar el impacto económico de la pandemia: Por ejemplo, programas de reducción de horarios de trabajo, asistencia para trabajadorxs suspendidxs o licenciadxs, y el apoyo financiero a empresas.

En todo el mundo, los Estados están destinando fondos especiales para sostener ese tipo de medidas, lo que supone esfuerzos fiscales excepcionales. El Fondo lleva un seguimiento de las mismas, ofreciendo una serie de alternativas a los gobiernos, referidas al soporte estatal a las empresas, la asistencia a trabajadorxs informales y de bajos ingresos, incentivos fiscales y erogaciones en los sistemas de salud, entre otras.

La economía en Italia, España, Reino Unido y Francia se contraerá por encima del 10%

Supuestos básicos

A partir de las consideraciones mencionadas más arriba, para modelar su pronóstico el FMI asume que la caída de la economía mundial en el primer semestre es mayor a la que preveía en junio, seguida de un proceso de recuperación más lento.

El informe señala las consecuencias de las contramedidas excepcionales que se han tomado (y seguirán adoptándose) en distintos puntos del planeta, que llevarán a un incremento del déficit fiscal y un incremento en el peso del endeudamiento.

Finalmente, el organismo prevé que los precios de los commodities (productos con poco valor agregado, cuyo precio es uniforme a nivel internacional) no tendrán grandes variaciones. El petróleo se mantendrá en valores similares a los actuales, mientras que otros tendrán un incremento marginal.

Incertidumbre

La actualización publicada modifica fuertemente a la baja las previsiones que el mismo organismo difundió en abril último; sin embargo, las nuevas cifras tampoco pueden considerarse como estimaciones seguras. En palabras del propio documento, «hay una incertidumbre generalizada en torno a estos pronósticos».

El informe señala que se desconoce la duración de la pandemia se desconoce, así como las restricciones que pudieran adoptarse en los próximos meses. Tampoco puede determinarse la incidencia en los gastos que acarreará el distanciamiento social voluntario.

Por otra parte -destaca el FMI-, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo serán obstáculos para relanzar la economía. Al mismo tiempo, las medidas que se deben adoptar para fortalecer la seguridad en los ámbitos laborales (turnos escalonados, mejores condiciones de higiene, distanciamiento físico en el personal, etc.) acarreará mayores costos.

Lo que vendrá

Con las precauciones del caso, el informe estima que las principales economías registrarán una caída del 8% en este año. Los países «emergentes» y en desarrollo, con la excepción de China, se contraerán un 3,6%.

Argentina viene de 2 años consecutivos de recesión: -2,5% en 2018 y -2,1% en 2019. Con esos antecedentes, la previsión para 2020 es de -9,9%.

Brasil había registrado un leve crecimento en los años previos (1,3% y 1,1%), pero este año llegaría a -9,1%.

Estados Unidos había mostrado crecimientos de 2,9% y 2,3% respectivamente. El pronóstico es de -8% para 2020.

De la lista de países destacados en el informe del FMI, sólo China exhibiría un crecimiento del 1%. Para el Fondo, eso se debe a que buena parte del gigante asiático reabrió sus actividades desde los primeros días de abril.

La enorme pérdida de empleos, el incremento de la pobreza y la contracción de la economía de la economía en todo el globo serán el marco de la -por ahora hipotética- pospandemia. Muchos de esos rasgos estaban presentes desde antes de que se propagara el COVID-19, aunque se acentuaron rápidamente.

No se trata de una crisis local, como la presentan numerosos medios de comunicación en Argentina, sino de una recesión mayúscula, en medio de la cual asoman nuevas disputas.

No se puede asegurar cómo serán los días después del COVID-19. Pero se puede asegurar que vendrán conflictos en todos los niveles.

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