Economía sin motor

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El consumo cayó un 10,3% en el año, de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala.

Los precios subieron mucho más que los ingresos de la mayoría de la población, lo que implica que hay menos poder de compra; las compras en cuotas o con tarjeta también son limitadas, debido a las altísimas tasas de interés reinantes.

Gráfico ITEGA
El consumo registró la peor caída desde 2001

Esos son los factores que explican que el consumo haya caído por sexto mes consecutivo, según señala el informe del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán.

Para cuantificar la caída del consumo, el ITE elaboró un indicador que combina los valores de un conjunto de valores cuyas variaciones están fuertemente asociadas al consumo, como los créditos reales al sector privado, la venta de autos nacionales, las ventas minoristas y la variación de los componentes de la recaudación de impuestos, entre otros. Con esos datos elabora el Índice Mensual de Consumo (IMC), tomando como base la situación del año 2014 (a la que da un valor de 100).

Los valores de este indicador permiten observar cómo la crisis de 2014 -con devaluación incluida- mostró una caída del consumo que fue la mayor de todo el período kirchnerista. Para darnos una idea, el IMC  para enero de 2002 suma 52, mientras que en diciembre de 2013 alcanzaba los 116,6. Estos valores, sin embargo, están influidos por la estacionalidad: en los meses de diciembre, el consumo (y el conjunto de aspectos que reúne el indicador) suele ser más activo que en enero o en febrero; por eso el IMC tiene otra «versión» que quita el impacto propio de la época del año, permitiendo tener un panorama más general.

En noviembre último (son datos provisionales), la venta de autos registró la mayor caída interanual del 45,8% (Según la Asociación de Concesionarias de Automotores, ACARA), el crédito mostró una baja del 13,4%, las ventas minoristas se desplomaron un 15,6% y la recaudación por el Impuesto al Valor Agregado quedó más de 11 puntos por debajo de la inflación. Estos datos explican que el IMC (sin estacionalidad) haya arrojado una caída del 3,3% en ese mes, acumulando en el año un descenso del 10,3%.

Hay que remontarse al terrible diciembre de 2001 para encontrar una caída mayor. Aunque puede haber algún alivio en diciembre -mes con mejor desempeño por el aguinaldo y los bonos que cobrarán algunos trabajadorxs-, las perspectivas no son alentadoras: el gobierno persiste en políticas de «ajuste» y achatamiento salarial, que -de efectivizarse- profundizarán la caída del consumo. Y con ella, la recaudación se verá afectada, la actividad económica tendrá menor impulso y -en definitiva- generará las condiciones para nuevos ajustes.

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