La Sede Universitaria que es un basural

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En el año 2013, la Universidad Nacional de Salta lanzó la carrera de enfermería en la localidad de Santa Victoria Este. Consiguió la donación de parte de la municipalidad de terrenos para construir un edificio, pero a 6 años de iniciadas las clases el lugar no tiene obras y se ha convertido en un basural.

Santa Victoria Este es una localidad salteña ubicada cerca del Río Pilcomayo, a más de 500 km de la capital provincial. Es una región con altos niveles de pobreza, donde habitan unas 2.000 personas, las mayoría de ellas pertenecientes a comunidades indígenas.

En esa zona de necesidades diversas y urgentes, la Universidad Nacional de Salta mantiene precariamente la carrera de Enfermero Universitario. La misma nació a partir de un convenio firmado por el entonces rector Víctor Claros con la Secretaría de Políticas Universitarias en 2012. La falta de lugar se suplió mediante el alquiler de aulas a la Congregación de Hermanas Misioneras, a la espera de la construcción de un edificio propio.

Las expectativas fueron en vano: las autoridades universitarias no lograron concretar la obra, la cual quedó indefinidamente postergada luego de la decisión tomada el año pasado por el gobierno nacional de congelar las partidas presupuestarias que hubieran permitido la licitación.

En abril del año pasado, lxs estudiantes ocuparon el predio donde se desarrollaban las actividades académicas para exigir que la UNSa finalmente avance en la construcción esperada. No fue el único reclamo: también cuestionaron la inexistencia de personal administrativo y de maestranza, y pidieron que se normalizaran las clases ya que las mismas estuvieron a cargo de docentes que tomaban las funciones por extensión de las tareas correspondientes a sus cargos en la Sede Tartagal, distante a unos 160Km de Santa Victoria Este.

Informalidad y precariedad

Una investigadora de la UNSa contó que, en el Anexo, las clases se desarrollan «en un saloncito con pizarra que les prestan las monjas», y en el lugar que tienen los Agentes Sanitarios de la localidad, donde pueden asistir los días sábados.

Anexo UNSa Santa Victoria Este
El estado del prometido Anexo de la UNSa en Santa Victoria Este (foto compartida por WhatsApp)

La carrera no cuenta con personal docente designado exclusivamente para llevar adelante la tarea, y en muchos casos las labores recaen en personal que no cuenta con designaciones estables. La continuidad de una sede académica requiere de condiciones materiales y de personal estable, sin la cual será muy difícil que perdure en el tiempo.

Quienes lograron recibirse en el anexo, no han podido incorporarse al sistema de salud; en el hospital de Santa Victoria se les paga algunas horas que se cubren con los fondos del propio nosocomio, lo que les permite mantener la práctica con pacientes; pero hasta ahora no han podido ejercer como profesionales. Según una profesional entrevistada por ANCLA, hace falta un convenio con el Ministerio de Salud que permita que los egresados puedan entrar en los ministerios públicos; el problema no se limita sólo a quienes se recibieron en Santa Victoria, ya que son muchxs lxs profesionales que no pueden desempeñarse en los hospitales por la falta de mecanismos que les permita insertarse.

Aprovechamiento político

La creación de la carrera fue, en su momento, uno de los puntales de la campaña de Víctor Claros para mantenerse en el rectorado de la UNSa.

En 2016, los primeros egresados de la carrera dictada en el Anexo recibieron sus diplomas en presencia del presidente de la Nación, Mauricio Macri, y del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. En aquel acto, el mandatario provincial aseguró que era «un día trascendente para el país» y que marcaba el camino hacia la «igualdad de oportunidades». En tanto, el titular del ejecutivo nacional manifestó que los nuevos enfermeros «son el testimonio de la Argentina que queremos, de lo que deseamos que suceda en el país».

Las palabras de los gobernantes quedaron en nada. Sin sede, sin cargos propios, sin estabilidad y sin convenios que aseguren la continuidad de lxs egresadxs, las expresiones quedan en el vacío.

La foto que acompaña a esta nota ilustra la realidad que desacredita las promesas: en lugar de un edificio para la actividad académica, los terrenos se han convertido en un basural.

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