El lujo de alimentarse

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Los precios de los alimentos aumentaron un 3,38% en julio, según el relevamiento realizado por la cooperativa Consumidores Libres. La inflación golpea más a los sectores de menores ingresos.

La entidad que representa Héctor Polino realiza periódicamente un relevamiento en supermercados y negocios barriales de la ciudad de Buenos Aires de los precios de un conjunto de 21 productos de consumo masivo. Los datos recogidos para el mes pasado muestran un incremento promedio de 3,38%, acumulándose un 33,07% en lo que va del año.

Los productos relevados se agrupan en tres categorías: «almacén», «fruta y verdura» y «carne». El primero de ellos es el que registró los mayores aumentos, promediando un 4,21%. Sin contar verduras -afectadas por variaciones estacionales-, los productos cuyos precios más se incrementaron fueron el Aceite de girasol Cocinero de ½ litro, que pasó de costar $350 el 30 de junio a $390 el 31 de julio, lo que representa una suba del 11,43%;  el arroz blanco fino, por su parte, aumentó un 9,38%.

En el caso del aceite mencionado, la suba acumulada desde el último día del año pasado alcanza al 69,6%, ya que costaba $230.– al 31/12/2020.

Las carnes relevadas también mostraron incrementos superiores al promedio, destacándose el kilo de paleta que subió un 5,56%.

En las subas del último mes las frutas y verduras relevadas aumentaron -en promedio- sólo un 0,93%, lo que sugiere que los factores estacionales no son determinantes en el alza de precios.

Sube la línea de indigencia

La fuerte suba de los alimentos relevados por Consumidores Libres vuelve a poner en evidencia que la inflación es más fuerte en los productos de primera necesidad, lo que afecta principalmente a las condiciones de vida de los sectores de menores ingresos. Los datos publicados por el INDEC evidencian la misma tendencia.

Mientras que, a junio pasado, la inflación general llegó al 50,2% anual, la línea de indigencia subió un 57,6%. Los precios de los productos esenciales registraron los mayores aumentos durante el último año.

Los datos publicados el mes pasado por el INDEC  muestran que los precios de los productos esenciales subieron en el último año muy por encima de la inflación general.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) mide el costo de cubrir «los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles» para un grupo familiar durante un mes, tomando como base las necesidades de un varón adulto de entre 30 y 60 años con actividad moderada. La cifra marca la «línea de indigencia», es decir, el valor mínimo necesario para que una familia pueda afrontar la compra de bienes indispensables.

De acuerdo al informe ttulado «Valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta
básica total. Gran Buenos Aires», publicado por el INDEC la semana pasada, la Canasta Básica Alimentaria para un hogar de 4 integrantes llegó en junio a los $28.413,82.- Un año atrás, la misma sumaba $18.029,10.- La suba, por lo tanto, alcanza al 57,6%.

En junio, el valor de la CBA se incrementó un 3,6%, porcentaje superior al aumento de la inflación general medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró un 3,2%. La diferencia entre ambas proporciones indica que los bienes imprescindibles para asegurar la nutrición sufrieron mayores aumentos que otros, por lo que la inflación perjudicó más severamente a los sectores de menores recursos.

La publicación del INDEC sobre el IPC señala que el rubro con mayor incidencia en las subas de junio fue «Alimentos y bebidas no alcohólicas». El informe detalla que el «incremento se explicó principalmente por los aumentos en Carnes y derivados; Leche, productos lácteos y huevos; Pan y cereales; Aceites, grasas y manteca; y Café, té, yerba y cacao».  Si bien hubo otros rubros con incrementos mayores -Comunicaciones y Educación, por ejemplo-, éstos representan una menor parte de los gastos típicos de una familia.

El precio de la concentración

Muchos economistas explican la inflación exclusivamente (o principalmente) en base a la emisión monetaria. Sin embargo, la diferencia en los aumentos de precios entre bienes diferentes pone en duda que el factor determinante se corresponda con una medida que impacta en la totalidad de la economía, como es la cantidad de moneda circulante.

Varios economistas coinciden en que, en el caso de los alimentos, la fuerte concentración en la producción y distribución aparece como un factor clave en la escalada de precios.

Hernán Lechter, Magister en Economía Política y titular del Centro de Economía Política Argentina, tan sólo 20 empresas producen el 75% de los alimentos que se ven en las góndolas.

En un vídeo publicado por Télam, Lechter señala que el 80% de las gaseosas que se venden son fabricadas por una misma empresa. En cuanto a los fideos, de 12 marcas que se ven en las góndolas 8 pertenecen a la misma compañía.

La carne bovina ha sido el producto de mayor incidencia en la inflación del último año. Un informe de ISEPCI (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana) destaca que los precios de aquélla subieron un 81,53% en 12 meses.

Esos incrementos se vinculan con el aumento de las exportaciones, acompañadas de una menor oferta para el mercado interno. Las medidas del gobierno sobre el comercio exterior no alcanzaron a detener los aumentos, ya que -señala el informe citado- los problemas estructurales del sector no están sólo en la cadena de producción sino que también «se encuentran en las de comercialización, que desde hace décadas presentan un permanente proceso de concentración», lo que dificulta la intervención eficaz por parte del Estado.

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