Con la mira descalibrada

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La misma semana en la que Alberto Fernández dijo que la compra minoristas de dólares es “un problema”, fuertes operaciones de una empresa de Clarín impulsaron la suba del billete verde.

“La gente compra 200 dólares por mes y eso genera una demanda muy grande de pequeños ahorristas” dijo Alberto Fernández a La Red. El mandatario aseguró que esas pequeñas compras “son un problema”. https://www.baenegocios.com/economia/Cepo-al-dolar-ahorra-Es-algo-que-tenemos-que-hablar-20200815-0013.html

El mismo día, la vicejefa de gabinete Cecilia Todesca apuntaló la misma idea: “no podemos seguir gastando dólares en ahorros que van a parar al colchón y salen del sistema. Necesitamos dólares para producir”.

Ilustración: seretur

Estas expresiones desdibujan una característica clave de la realidad cambiaria: el mercado de cambios en el país es altamente concentrado. En consecuencia, si la compra de dólares por particulares es un problema, no es hacia los pequeños ahorristas a donde debería ponerse el foco.

Según un informe del Banco Central, en el período 2015-2019 “se observa que tan sólo el 10% de quienes tuvieron una formación de activos externa neta positiva, concentró aproximadamente el 63,8% de las compras netas realizada por individuos (USD 47.006 millones)”. La expresión “formación de activos externa positiva” se refiere a la adquisición de dólares (o conversión de pesos a dólares, si se quiere).

La asunción de Alberto Fernández no modificó la estructura económica ni social del país. En particular, no revirtió ni aminoró la fuerte desigualdad en los ingresos, en un país en el que el 20% más afortunado percibe el 50% del ingreso total, de acuerdo con los datos publicados por el INDEC en junio último.

La aparición de la pandemia, y con ella la fuerte caída del comercio internacional, restó presión de los importadores sobre el billete: en el primer semestre del año las compras del exterior fueron un 23% menores que en mismo período de 2019. De hecho, los ingresos por exportaciones fueron mayores, lo que arrojó un saldo comercial favorable de más de u$d 1.400 millones (datos del INDEC).

En ese contexto, la compra minorista de billetes adquiere relevancia relativa, lo que implicó que el Central se desprendiera de u$d 650 millones en junio y cerca de u$d 800 millones en julio.

En un contexto de escasez de reservas, las autoridades han puesto el ojo en estos números, aunque esos volúmenes son mucho menores a los que se registraban un año atrás. Así, en julio de 2019, las personas humanas compraron u$d 2.177 millones, en momentos en los que el gobierno de Macri aún no había fijado el cepo de u$d 200 dólares por persona.

La corrida de Telecom

En la sección económica o financiera de cualquier periódico se pueden ver diversas cotizaciones del dólar: además del dólar oficial (que se puede comprar en los bancos, hasta u$d 200 por persona por mes), se habla del dólar “turista” (el anterior, pero con el agregado del impuesto PAIS), del dólar bolsa o MEP y del dólar “contado con liqui”.

La semana pasada, la empresa Telecom (perteneciente al Grupo Clarín) destinó $2.294 millones para la compra de bonos BONAR 2024 (AY24). Se trata de títulos emitidos en dólares por el Estado argentino pero que pueden comprarse (y venderse) en pesos.

La compra de bonos como el mencionado permite su venta en dólares en el exterior (el resultado de la venta queda en cuentas de la firma en el exterior) o en el mercado local. La primera operación es la que se conoce como “contado con liqui”, mientras la segunda corresponde al “dólar MEP” o “dólar bolsa”.

La magnitud de la operación fue determinante para que subiera la cotización del dólar, tanto en contado con liqui como en MEP. En efecto, según consignó El Destape, la firma de Clarín fue responsable del 48% de esos bonos.

Estos datos son reveladores de dos aspectos importantes: por un lado, que la capacidad de intervenir significativamente en el mercado de cambio es potestad de grandes empresas y personas de muy altos ingresos; y por otro lado, que el gobierno tiende a poner la mira en sectores de clases medias antes que en los tenedores de grandes fortunas.

En 8 meses de gobierno y 5 meses de Aislamiento Social, el gobierno ha apelado a limitar los aumentos jubilatorios, fraccionar el aguinaldo y retrasar paritarias. En cambio, se demora en la toma de medidas que apunten a los sectores más concentrados, como el impuesto a las grandes fortunas o la expropiación de la gigantesca cerealera Vicentín.

Desde la conducción económica que encabeza Martín Guzmán aseguraron que no tienen en carpeta incorporar nuevas restricciones para la compra de dólares de pequeños ahorristas. Tampoco hubo anuncios que apunten a recaudar de mercados especulativos, como la operación de Telecom descrita arriba.

Las consecuencias del endeudamiento gigantesco que dejó el gobierno anterior y el achicamiento de la economía acentuado por la pandemia recaen con mucha mayor dureza sobre los sectores de menores ingresos. Salir de este escenario requerirá de esfuerzos que de ningún modo pueden ser iguales para todos. El gobierno de Alberto Fernández debería calibrar la mira para evitar que el peso caiga sobre los mismos de siempre.

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