Represión con el terreno preparado

Download PDF

La represión se hizo presente apenas terminada la marcha del Encuentro Nacional de Mujeres. Efectivos de infantería, de la Policía Montada y de Gendarmería actuaron con balas de goma, gases y golpes contra participantes del masivo evento. La violencia se enmarcó en publicaciones e intervenciones en las redes sociales que recuerdan a los métodos de «operaciones sicológicas» de épocas dictatoriales.

Civiles agrediendo
Personas de civil agrediendo a participantes del 33 ENM

Como resumió el portal Latfem, el clima festivo reinó en el Encuentro, desde la salida de las delegaciones desde cada punto del país hasta la desconcentración de la marcha, cuando irrumpió la violencia policial.

A través de un hilo publicado en Twitter, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) resumió las consecuencias de la represión desplegada por las fuerzas de seguridad contra la manifestación; el organismo señaló que se realizaron disparos con balas de goma contra las personas desde corta distancia y que personal de civil intervino en las detenciones. Como consecuencia, hubo 10 personas detenidas y 2 debieron ser derivadas a un hospital por los impactos recibidos.  De esta forma, la intervención estatal puso en riesgo la vida y la integridad de les participantes, criminaliza la protesta y busca amedrentar a quienes manifiestan, desalentando el ejercicio del derecho a la protesta.


La documentalista Cynthia Castoriano (@suziqiu) fue una de las personas que sufrió la violencia policial.  En su cuenta de Twitter contó que un grupo de unos 25 policías de civil arengaron gritando que estaban robando, y luego empezaron a perseguir y a golpear a asistentes.

Estas agresiones estuvieron precedidas por noticias falsas y parciales desde medios hegemónicos, y por el posteo en redes sociales de personajes ligados a las posiciones que se denominan «por las dos vidas» y de notorios participantes en campañas de trolls.

Varios medios de alto impacto -particularmente Clarín, Infobae y Perfil- difundieron que en estaciones de servicio de Trelew se vendía «nafta en botella», vinculándolo a la posible preparación de bombas molotov. La noticia surgía de un post de la Jefatura de Policía de Chubut. Clarín incluso aseguró que «sospechan» (¿las autoridades?¿los periodistas?¿los vecinos?) «que están armando bombas molotov».

Estas publicaciones estuvieron acompañadas (o seguidas) por numerosas intervenciones en las redes sociales haciendo eje en la supuesta violencia de las participantes y reiterando una serie de visiones estereotipadas sobre las luchas de género. Entre las cuentas de Twitter que desplegaron ese tipo de posiciones se puede mencionar a Alerta Vida y Familia (@alertavidayfam), el Centro de Estudios Nacionalistas Hermanos Irazusta (@CENI_SF), y algunas conocidas por sus intervenciones de estilo troll (@TodosLosKPresos o @GustavoBruzone).

El autodenominado «Gran Diario Argentino» se refirió a los hechos bajo el título «El kirchnerismo y la izquierda coparon la marcha de mujeres en Trelew y un grupo tiró molotov en la Municipalidad»; sin embargo, la lectura del cuerpo de la nota no se corresponde a lo que plantea el encabezado, excepto en los primeros párrafos.

Masividad oculta
33 Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew, provincia de Chubut.
Fotos Emmanuel Fernández

Al mismo tiempo, los principales medios ignoraron los ataques sufridos por les participantes en el Encuentro: hubo micros apedreados y robos en una Escuela donde se alojaban varias delegaciones. Tampoco se habla de la intervención de personas de civil que agredieron físicamente a manifestantes, sobre la que se difundieron numerosas imágenes en las redes sociales.

En general, los principales medios evitaron toda referencia a la masividad del Encuentro, y sólo hay alusiones parciales a una marcha que fue la más grande que se haya desarrollado en la ciudad de Trelew.

Esta simultaneidad trae recuerdos de épocas y métodos propios de la dictadura. En 1968, el dictador Alejandro Agustín Lanusse firmó el reglamento «Operaciones Sicológicas»  RC 5-2, donde se establecían «las bases doctrinarias para la conducción de las operaciones sicológicas en todo tipo de guerra». Dichas acciones se planteaban «influir en la con­ducta y actitudes ,a fin de favorecer o
perjudicar a determinado público», mediante un conjunto de técnicas y métodos orientados a promover actitudes y conductas determinadas.

La acción coordinada de trolls ya fue denunciada en un informe de Amnistía Internacional y en una denuncia difundida por la jefa del bloque del Frente Renovador en Diputados, Graciela Camaño. El involucramiento de personajes ligados al ex Batallón 601 de Inteligencia en algunas de las acciones concertadas, así como la coordinación observada en temas de relevancia para el gobierno, llevan a preguntarse si existe una conducción vinculada a la AFI u otras estructuras de inteligencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *