Grito contra el terricidio frente al Congreso argentino

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La caminata impulsada por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir llegó hoy a la capital argentina para exigir que se ponga fin al terricidio.

El grupo de mujeres partió desde geografías disímiles. Recorrieron alrededor de 2.000 km llevando sus pasos y sus historias a cuestas hasta el centro político del país, allí donde -según la expresión popular- atiende Dios.

Partieron desde Salta, Jujuy, Chaco, Río Negro, Chubut; otras delegaciones se sumaron en el camino, en el cual tomaron contacto con las problemáticas de las diferentes comunidades.

«Hartas del terricidio, asqueadas de tanta impunidad e injusticia hemos decidido salir a caminar porque somos palabras vivas ante tanta muerte»,  reza el documento difundido por el Movimiento.

El concepto de terricidio se refiere a la destrucción sistemática del ecosistema tangible y del ecosistema espiritual. Comprende el ecocidio (destrucción de los territorios por la tala, el desmonte, la megaminería contaminante, etc.), el femicidio y el epistemicidio (destrucción de las formas de saber y entender el mundo).

Cuando ya estaban próximas a la ciudad capital, las mujeres se toparon con el nuevo confinamiento dispuesto para enfrentar a la pandemia. El escenario hizo temer que las fuerzas de seguridad actuaran contra ellas, tratando de impedir que se desplacen. Ellas decidieron seguir, haciéndose ver y oir en esa geografía donde se generan «las decisiones que nos afectan, se construye el mundo que nos invade», según sus propias palabras.  Decidieron seguir porque la opresión que sufren se manifiesta a diario: el día anterior al ingreso a Buenos Aires una de las mujeres recibió la noticia de la violación de una niña de 7 años en su territorio.

La caminata en la Ciudad de Buenos Aires

El documento referido más arriba también dedica algunas líneas a la pandemia, advirtiendo que su proliferación fue posible «porque la inconsciencia de muchos seres que habitan estas grandes urbes han decidido irresponsablemente negarse al cuidado de sí mismos y al cuidado de los demás», así como por «la forma de vivir que traen consigo esta modernidad, este sistema, esta matriz civilizatoria».

El último tramo de la caminata se desarrolló entre la plaza Miserere y la sede del Congreso de la Nación., con las voces exclamando «Marichiweu» (diez y mil veces venceremos, expresión mapuche), Jallalla (manifestación de esperanza y alegría). El contexto limitó la movilización a un grupo de mujeres representantes de 36 pueblos indígenas. Pero fue el lanzamiento de Día Global de Lucha contra el Terricidio, un llamamiento para defender a la tierra, para que se juzgue y condene a los responsables de la destrucción del ambiente y de las culturas, para poner freno al genocidio, feminicidio, travesticidio y transfeminicidio que vienen de la mano de la misma voracidad.

 

 

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