El Desierto de los Nadies del Ministro

Bullrich Esteban
Ministro Bullrich y la Campaña del Desierto (ilustración: Colectivo Resistencia)
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Bullrich reivindicó en un discurso el asesinato de miles de pobladores originarios, la confiscación de sus tierras, la reducción a la servidumbre, la dislocación de sus formas de vida, en beneficio principalmente de un puñado de familias (de las que el propio ministro es un representante). Este viernes, hablando de la Educación como la entiende el gobierno, dijo que era “la nueva campaña del desierto”.

El censo 2010 computó casi un millón de “indígenas o descendientes de indígenas y pueblos originarios” en el territorio argentino. Las palabras del Ministro de Educación resultan insultantes y amenazadoras para estas comunidades.

No hay registros exactos de cuántos pobladores murieron a causa de la Campaña del Desierto; el antropólogo Miguel Bartolomé recuerda los números de Carlos Martínez Sarasola, quien escribió que el número de víctimas consignadas en los registros de guerra contabiliza 10.656 nativos muertos en Pampa y Patagonia. A ellos deben agregarse miles que no figuran en ningún documento y que perecieron por hambre, sed, o por las enfermedades transmitidas por los conquistadores. Marcelo Valko, en “Pedagogía de la Desmemoria” (Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2010) cita los datos de Estanislao Zeballos, quien consigna más de 5000 muertos en menos de un año.

El 14 de agosto de 1878 el presidente Nicolás Avellaneda decía ante el Congreso de la Nación: “Hasta nuestro propio decoro, como pueblo viril, nos obliga a someter cuanto antes, por la razón o por la fuerza, a un puñado de salvajes que destruyen nuestra principal riqueza y nos impiden ocupar definitivamente, en nombre de la ley del progreso y de nuestra propia seguridad, los territorios más ricos y fértiles de la República” (el destacado es nuestro).

Bullrich Esteban
Ministro Bullrich y la Campaña del Desierto (ilustración: Colectivo Resistencia)

La misma expresión “Conquista del Desierto” reduce a la nada a la población existente en el lugar; lo considera “desierto” de gente “como uno”. En nombre del progreso los sectores dominantes de la naciente Argentina se apropiaron de las tierras y se distribuyeron entre un conjunto de familias afines al régimen que conducía el Estado argentino.

Las expresiones de Bullrich despertaron la respuesta de múltiples organizaciones en repudio a las palabras del funcionario.
El Colectivo Taiñ Folil difundió una carta en la que considera que la expresión del Ministro no puede ser entendida “como una frase inocente”, sino como la reivindicación “de la clase que representa y sus intereses”. Para este grupo de docentes Bullrich reivindica “un delito de lesa humanidad”, por lo que debería apartarse de la cartera educativa.

CTERA, Científicos y Universitarios Autoconvocados, la Asociación de Graduados en Ciencias de la Educación y “Conversaciones Necesarias” emitieron un comunicado conjunto en el que exponen las connotaciones de las palabras del Ministro. Para estas organizaciones, nada bueno puede derivarse para la educación si se asienta en “la negación más extrema de la democracia: una política genocida y de tierra arrasada como fueron las campañas militares al sur (y al norte) de este país”.

Becarios, Investigadores y Docentes del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio de la Universidad de Río Negro y el CONICET también manifestaron su “profundo rechazo” ante las palabras de Bullrich. Los académicos recordaron que la llamada “campaña del desierto” no se realizó sólo con la espada, sino “con el apoyo financiero de sectores que se enriquecieron con el despojo de los pueblos originarios”.

El Colegio de Graduados de Antropología de la Argentina también repudió los dichos del funcionario. Invitan a adherir a una declaración en la que señalan que “la investigación científica ha establecido rigurosamente que la conquista del desierto fue un genocidio”. Estos científicos consideran que es su derecho y su deber reclamar que la educación argentina no esté a cargo de alguien que reivindique un crimen de lesa humanidad. Las adhesiones se pueden enviar a declaraciondesierto@gmail.com. 

El propio Ministro tiene antepasados relacionado con esa historia; por vía materna su linaje comparte ancestro con Dn Torcuato Antonio de Alvear Sáenz de la Quintanilla, uno de los beneficiados con la donación de 105.000 hectáreas de las tierras despojadas a los pueblos originarios.

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