Con voz propia

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En el norte salteño, en lo que va del año, suman 8 los fallecimientos de niñxs por causas vinculadas a la desnutrición y a la falta de acceso a la salud y al agua potable.

Las comunidades indígenas reclaman soluciones reales y de fondo; las autoridades, en  tanto, aún no han abierto instancias de diálogo con aquéllas.

En ese marco, ANCLA entrevistó telefónicamente a Ceferino Vallejo, referente wichí de Misión Carboncito e integrante del colectivo La Nueva Integridad, que nuclea a 30 comunidades.

ANCLA le preguntó sobre la reunión que habían mantenido con la flamante titular del Instituto Nacional Indígena, Magdalena Odarda.

Odarda, titular del INAI, visitó el Norte salteño. Las comunidades reclaman soluciones

“Sí, justamente nosotros reunimos con las autoridades más que nada para pedirles algunos espacios (…)  que estén dentro de las distintas organizaciones que nos representan”, explicó. El principal reclamo que llevaron ante la funcionaria fue la necesidad de que representantes de las comunidades tengan participación efectiva en los espacios de decisión: “hay muchas organizaciones que nos representan pero los que manejan son toda gente criolla… por ese lado es a donde nosotros pedimos, que nosotros seamos el autor de todos los proyectos que traen a las comunidades”.

 

En la situación de emergencia sociosanitaria, declarada por la provincia, se ha convocado una Mesa donde participan muchas organizaciones pero donde los voceros “son gente que vive en las ciudades, no son hermanos nuestros” enfatizó el referente. “En todas las comunidades tenemos hermanos que están capacitados… que ellos podrían ser el autor de los debates que se hacen”, remarcó. 

Aunque no es una novedad, Vallejos señaló que muchas veces las medidas que se adoptan a nivel gubernamental no tienen efectos en la realidad de la zona: “no tenemos ayuda ni desde la provincia desde la provincia ni desde el Estado. Claro que debe haber pero no traen a las comunidades; quedan en el pueblo, en la ciudad”. Advirtió que los envíos “llegan al municipio” donde se distribuye a otros sectores, a quienes -opinó- “no les hace falta nada”.

Vallejo se refirió luego a La Nueva Integridad, que está conformada por 30 comunidades; contó que la más chica de ellas “estaría contando con 400 habitantes”. El espacio también incluye la representación de Misión Chaqueña, que cuenta con 4.000 habitantes o la que representa el dirigente (Carboncito), que ronda los 3000 habitantes.

Consultado sobre la respuesta del gobierno a las demandas indígenas, el referente aseguró que no tienen “muy buen panorama”; “no tenemos muy buena respuesta. Lo que dice la presidenta del INAI es que el INAI está sin fondos, el INAI todavía no cuenta con fondos para ayudar a las comunidades”, detalló. Reflexionó sobre la visita manifestando: “ahí es donde digo yo, entonces a qué se vienen… si no nos traen una respuesta favorable”.

Preguntado sobre cuál es el problema que ellos consideran como principal, Vallejos señaló que “para que se normalice y se hagan bien las cosas…, nosotros lo que pedimos es que tengamos nuestros hermanos, nuestros compañeros dentro de las instituciones tanto tema salud, tema educación, tema de las ayudas sociales”. El dirigente enfatizó que las distintas comunidades cuentan con personas capacitadas, y es la mirada de ellos la que precisan para atender los problemas específicos, que ellos conocen por experiencia propia; quieren que participen de esas instancias “para que el hermano que esté trabajando dentro de estas instituciones digan ‘nuestros hermanos necesitan esto’ y se lo tienen que hacer llegar las cosas’. 

La gran mayoría de las comunidades indígenas continúa sin disponer del control de los territorios que habitan ancestralmente, a pesar de que está previsto en normas internacionales y en la Constitución nacional. Sobre este tema, Vallejos también destacó “la necesidad de que haya gente de las comunidades para que haya respuestas adecuadas”; explicó que varios hermanos estaban en el tema territorio, pero los CPI (Consejo de Participación Indígena) insisten en que a ese “tema lo maneje gente del pueblo” -en referencia a las zonas urbanas-. Esos participantes no advierten “las necesidades que hay en la comunidad”. Una de las consecuencias de esa falta de voz indígena es que “hubo demarcaciones”, recordó, pero en las que a varias comunidades “ni se han mencionado”.

ANCLA preguntó por los cercamientos que impiden el acceso a recursos propios de las comunidades. “Sí, cada vez (hay) más”, respondió. A continuación describió: “das un paso… y encontrás con un campo de soja, das otro paso  ya ..antes la gente de la comunidad recolectaba, sacaba materias primas de cada territorio para poder trabajar, para hacer sus artesanías, para trabajar”, única forma de conseguir algún ingreso monetario.

La falta de acceso tiene que ver con la expansión agrícola, donde el cultivo de soja es dominante; sin embargo, los indígenas no sólo ven privado el acceso a terrenos desmontados y cultivados:  “hay sectores donde todavía no han hecho ese desmonte pero están cercados”, detalló. Al respecto, el referente destacó las protestas que llevaron adelante “para frenar esos desmontes”; sin ellas, “hoy estaríamos contando 2 ó 3 hectáreas cada comunidad”, explicó.

En ese punto cuestionó el rol de los políticos, quienes al acceder a cargos de poder (diputados o senadores) intentan “hacerse dueños” de los territorios “donde nosotros somos preexistentes”.

ANCLA preguntó sobre las dificultades para el acceso a la salud y el agua, factores relevantes en la grave situación por la que atraviesan las comunidades del norte salteño

“Hablando del tema de salud, en todas las comunidades que están adheridos a nuestra organización, ninguno contamos con médico“; a lo sumo, algún médico asiste a los centros de salud.

“En el caso de mi comunidad, sobre ruta 53, tenemos un mini hospital, así como en Padre Lozano y Salim”, contó; sin embargo, advirtió que esto está muy lejos de cubrir las necesidades: “no contamos con médico, no contamos con enfermeros, escasamente, no contamos con ambulancia no tenemos medio de movilidad” para trasladar enfermos. En cuanto a los remedios, fue claro: “ni que hablar. Nunca tuvimos respuesta durante los 4 años que estuvo el gobierno anterior”. En ese aspecto recordó que “cuando estaba la Cristina te mandaba remedios que venían de la Nación”. Sobre las carencias, reclamó: “queremos más agentes sanitarios, queremos más enfermeros, queremos tener médicos dentro de cada comunidad”.

No descartan iniciar un plan de lucha

“Les vamos a dar como más mucho 15 días, o 20 días. Si nosotros vemos que no están respondiendo los pedidos que hemos hecho, nosotros estaríamos volviendo a manifestar, ya para definir de una vez por todas”, advirtió. La necesidad imperiosa de que existan soluciones efectivas y urgentes también quedó expresada en las palabras de Vallejos: “la lucha de nosotros es ahora, es … (para) que seamos parte”.

El reclamo de las comunidades reunidas en La Nueva Integridad no sólo apunta a que se los incluya en espacios institucionales: requieren que esos espacios cuenten con poder real de decisión. En palabras de Vallejo: “Si no tenemos poder de decisión, vamos a seguir siendo postergados (…). El gobierno ya tiene que cumplir los acuerdos firmados, las leyes firmadas” que amparan a los indígenas, tanto en los temas de salud, territorio y educación,

Las promesas incumplidas tienen larga historia para las comunidades del Norte salteño. Terminando la entrevista, Vallejos recordó que hace tiempo se elevó un proyecto para la pavimentación de la ruta 53. “Ya estaba aprobado el proyecto”, explicó; pero aunque alguna gente cree que es una obra realizada, la vía que permitiría llegar desde la ciudad de Embarcación a Carboncito, Lozano y Misión Chaqueña, sigue sin pavimentar. “Cuando hay lluvia no pueden trasladar los enfermos” desde la comunidades.

En la voz de Ceferino Vallejos se reconocen las demandas históricas de los indígenas, como también la historia de promesas incumplidas, de destrato hacia los pobladores originarios del Norte, que hoy llegan a la agenda mediática. Se necesitarán más voces y una política que otorgue participación real para empezar a revertir siglos de exclusión.

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