Yacimientos de sangre

Download PDF

Desde febrero de 2018 murieron 8 trabajadores del petróleo en explotaciones no convencionales. 6 de ellos fallecieron en yacimientos a cargo de Tecpetrol, YPF y Pampa Energía, empresas que estuvieron entre las 10 que obtuvieron mayores ganancias durante el año pasado.

En febrero de 2017 el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, firmó un acuerdo con las empresas petroleras aceptando flexibilizar condiciones laborales para parte de sus representados. Entre otros puntos el gremio suscribió la extensión de la cantidad de horas extra permitidas, habilitó condiciones más desfavorables para los trabajadores (en cuanto a operación en situaciones de viento, trabajo nocturno. etc.),  concedió la eliminación de las horas taxi y establece a la contratación por plazo determinado como forma normal, entre otros puntos. Las condiciones de sobreexplotación fueron graficadas por el periodista Marcelo García para la revista Extremo Sur; García escribió lo que suena a una premonición, pero es una consecuencia esperable de un régimen laboral a pedido de las empresas: las modificaciones laborales “aumentan a su máxima expresión los riesgos laborales, pudiéndose generar accidentes durante las operaciones en los yacimientos, que tienen un alto riesgo para la vida humana”.

La firma del acuerdo contó con el beneplácito del gobierno, al punto de que fue anunciado en la Casa Rosada, con la presencia del Presidente Macri y el titular del sindicato, el también senador Guillermo Pereyra.

A dos años de firmada la adenda flexibilizadora, los resultados muestran que el Estado mantuvo fuertes subsidios para las empresas y que la explotación de hidrocarburos no convencionales trajo muerte para los trabajadores.

Tercerización y muerte

Desde febrero de 2018, se sabe que 8 trabajadores perdieron la vida durante su labor en distintos yacimientos de explotación “no convencional”. La mayoría revistaba para empresas contratistas de las petroleras.

El 14 de febrero del año pasado, durante las maniobras para la apertura de un pozo en el yacimiento de Agua Salada, falleció César Poo, de 46 años. Prestaba servicios para la empresa canadiense ENSIGN, en la explotación a cargo de Tecpetrol.

Yacimiento con sangre
Más explotación, más muertes y más ganancias empresarias: la flexibilización en marcha

En julio del año pasado murió Daniel Torres; prestaba servicios para la contratista Omega y tenía sólo 26 años. Murió por las quemaduras ocasionadas por el incendio de una pileta, en el yacimiento La Ribera, que explota YPF. En el hecho también sufrió heridas otro trabajador. La propia petrolera reconoció que la desgracia se produjo cuando los empleados realizaban “una maniobra de rutina para la industria”.

El 22 de mayo falleció Julio César Sánchez, de 37 años, quien trabajaba para la firma UGA en el yacimiento El Mangrullo, a cargo de Pampa Energía.

En agosto de 2018 falleció Miguel Ángel Chocola Fernández, de 35 años, quien fue aplastado por una llave de cerca de 400 Kg de peso mientras realizaba reparaciones. Desde el sindicato informaron que el trabajador llevaba 9 días en el campo; el titular del sindicato aseguró que está demostrado que la mayoría de los accidentes se producen luego del sexto día, lo que revela que los trabajadores están sometidos a extrema exigencia. El hecho ocurrió en el yacimiento Médano de la Mora, explotado por PeCom Servicios Energía.

El 1 de noviembre, una válvula cayó sobre Santiago Segura, de 35 años. Segura trabajaba para la empresa Venver S.A; desarrollaba su trabajo en el yacimiento Octógono que opera YPF.

18 de marzo de 2019, Ariel Marcelino Sajama (41 años), murió en el yacimiento Aguada del Chivato, cerca de la localidad de Rincón de los Sauces. Dicha localidad está ubicada en la provincia de Neuquén, cerca de la frontera con Mendoza.

Sajama trabajaba para la firma Clear, contratista de Medanito S.A.

El domingo 5 de mayo murieron dos trabajadores en el yacimiento Fortín de Piedra, que explota la firma Tecpetrol. Maximiliano Zappia y Cristian Baeza, de 34 y 24 años respectivamente, fallecieron en circunstancias que no fueron aclaradas; Guillermo Pereyra, titular del Sindicato, dejó abierta la posibilidad de que las muertes se debieran a “descuido de los compañeros”. La autopsia reveló que Zappia murió como consecuencia de la “intoxicación por inhalación de hidrocarburos”, según consignó el medio LMNeuquén; el mismo medio informó que Baeza falleció por “asfixia anóxica por inmersión en hidrocarburos”.

No sólo en el shale

El riesgo para quienes trabajan para las petroleras parece ser peor en la zona de Vaca Muerta y en la explotación de yacimientos no convencionales; sin embargo, en un contexto de presión empresarial para bajar costos,

En la refinería de Dock Sud que explota Raizen (Shell), se produjo un incendio en noviembre del año pasado, causando la muerte de Sergio Esquivel -de 20 años-, quien prestaba servicio para Hidrocinetic S.A. Las condiciones de trabajo vuelven a estar sobre el tapete: “¿Nadie les avisó que había combustible a quienes estaban soldando?” se preguntó Eduardo Esquivel, hermano de la víctima, citado por el medio InfoBerisso.

En enero de 2018, las exigencias laborales también se habían cobrado una víctima fatal en la refinería de Luján de Cuyo, donde el experimentado Jorge Moreau encontró la muerte al caer de una grúa.

Ganancias manchadas de sangre

De las 10 empresas que mayores ganancias obtuvieron en 2018, 3 son petroleras: YPF (1°), Pampa Energía (7°) y Tecpetrol (8°). Junto a los bancos, las firmas del sector energético estuvieron entre las pocas que no sólo sortearon la crisis sino que aumentaron sus utilidades.

Semejante bonanza no llegó a sus empleados. En la exclusiva lógica del lucro, los trabajadores se aportan a sí mismos, sin gozar de los beneficios.

About ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación

View all posts by ANCLA Agencia de Noticias y Comunicación →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *