Reversión y vaciamiento de Télam

Foto de Carlos Brigo, uno de lxs despedidxs en Télam
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Télam sufrió vaciamientos, persecuciones de periodistas y clausuras de gobiernos dictatoriales y conservadores. Los ataques y las luchas continúan bajo la gestión macrista.

La agencia estatal nació en 1945 con el propósito de romper el control informativo en manos de agencias norteamericanas. Como lo hicieron todos los gobiernos conservadores, la gestión de Macri avanza en el vaciamiento con despidos masivos y abandono de funciones.

La agencia sufrió el ahogo financiero durante la dictadura del ’55, privatizada por Frondizi, clausurada por Guido; la dictadura persiguió a sus periodistas, desapareciendo a tres de ellxs. El menemismo y De la Rúa intentaron vaciarla y el actual gobierno retomó esa tarea.

La historia de Télam refleja los vaivenes políticos del país; repasarlo implica poner sobre la mesa las perspectivas de la comunicación y de la información, con sus soportes ideológicos ineludibles, así como las luchas de sus trabajadorxs.

Vaciamiento, mentiras y perversión

Foto de Carlos Brigo, uno de lxs despedidxs en Télam

Esta semana el gobierno informó decidió despedir a 354 trabajadorxs de la agencia Télam. El titular de Medios Públicos, Hernán Lombardi, defendió la medida cuestionando la gestión del anterior gobierno, criticando la cantidad de empleadxs y reiterando el discurso que divide a lxs periodistas en “profesionales” y “militantes”. Las palabras de Lombardi también reflejaron la visión que impulsa el gobierno respecto de la lucha sindical y los derechos de lxs trabajadorxs, cuestionando el número de delegadxs gremiales y la cantidad de medidas de fuerza realizadas; al mismo tiempo, evitó referirse a las condiciones de trabajo, al incumplimiento del Convenio Colectivo y de las paritarias del sector, los que de por sí serían sobrados motivos para que lxs trabajadorxs actúen en defensa  de sus derechos.

Por su parte, el titular de la agencia, Rodolfo Pousá -quien ocupó similar función durante el gobierno de De la Rúa- aseguró que lxs despedidxs tenían “un perfil muy ideológico”; al parecer, esa cualidad imposible de evaluar sería suficiente justificación para dejar sin trabajo a una persona. Las expresiones del directivo son -precisamente- fuertemente ideológicas, ya que criticó que lxs trabajadorxs se sumaran a medidas de fuerza de la CGT y la CTA, desconociendo elementales derechos de la clase trabajadora.

Un mínimo análisis de los fundamentos esgrimidos por los ex funcionarios de la Alianza deja al descubierto que se trata de falacias, más o menos consentidas por un sector de la población permeable a discursos eficientistas y/o autoritarios. La supuesta profesionalidad como objetivo de la decisión queda desmentida por el calibre de muchxs de lxs profesionales cesanteadxs: valgan como ejemplo los de Carlos Brigo y Eduardo Kragelund; el primero considerado uno de los fotoperiodistas más importantes del país, mientras que el segundo trabajó en Reuters y en AFP. La vinculación con el kirchnerismo tampoco se sostiene: entre lxs despedidxs hay trabajadorxs con más de 15 años en la agencia, incluso algunxs que enfrentaron a algunxs decisiones del gobierno anterior.

Las personas interesadas en conocer otros casos pueden leer el artículo “Quiénes son (de verdad) los periodistas despedidos en la agencia Télam”, publicado en el portal Cosecha Roja. También pueden verse trabajos de Brigo en su página de Flickr o en su Facebook.

El eterno retorno

Más de 30 años antes de que el famoso informe Mac Bride pusiera de relieve ante la UNESCO la concentración y la desigualdad en la producción y circulación de las informaciones en el mundo, Argentina inició una experiencia que buscó ofrecer una mirada alternativa a las cadenas internacionales ligadas a los países centrales.

La Agencia Télam nació en 1945 con el nombre de Telenoticiosa Americana mediante un decreto del presidente de facto Edelmiro J. Farrel, a instancias del entonces Secretario de Trabajo y Previsión Juan Domingo Perón. En un primer momento fue una empresa mixta, para luego pasar a depender del Estado nacional.

Según repasa Lisandro Sabanés en un artículo de 2014, La nueva agencia se plantaba ante el duopolio mundial formado por las norteamericanas Associated Press (AP) y United Press Internacional (UPI).

Ya en 1948, señala Sabanés, la agencia alcanzó a tener cobertura nacional, gracias al teléfono y el telégrafo.

Esa característica fundacional de plantear la producción de la información desde una perspectiva nacional concitó la intervención de los sucesivos gobiernos conservadores: la historia de Télam refleja los vaivenes de la política argentina.

El golpe militar del ’55 se desentendió de la agencia, al punto de llevarla al ahogo financiero: se suspendieron pagos de sueldos entre los meses de julio de 1957 y septiembre de 1958.

Con la llegada del desarrollismo y la nueva estrategia norteamericana montada en las teorías funcionalistas de la comunicación -destaca Sabanés-, Télam fue privatizada. Aunque en ese tiempo no contaba con una perspectiva nacional o contrahegemónica, la agencia logró un importante crecimiento.

El golpe de Estado contra Frondizi se expresó con la clausura de Télam por parte del presidente José María Guido. Recién lograría recuperarse durante el gobierno constitucional de Arturo Illia.

Desde el año 1968, la agencia pasó a manos del Estado, por decisión del dictador Juan Carlos Onganía; fue a partir de ese momento en que Télam pasó a controlar la distribución de la pauta oficial.

En el año 1973 vuelve Perón al poder; según Sabanés, el gobierno se recostó en el informe Mac Bride y en el llamado Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) para establecer que las informaciones sobre la Argentina generadas en el país sólo podían ser distribuidas en el mercado por agencias nacionales.

La dictadura se aprovecharía de esa normativa para instaurar el control de la prensa. Además, se encargó de destruir el valioso archivo de la agencia. En una nota publicada por Notas Periodismo Popular en el 70 aniversario de la Agencia, recuerdan que los militares ingresaron al archivo, juntaron fotos, negativos, “todo rastro de material periodístico”, incluyendo imágenes tan heterogéneas como la de Huracán campeón ’73 y retratos de Perón y Balbín; destruyeron casi todo.

El terrorismo de Estado atacó cualquier expresión ajena a los intereses dominantes. En Télam hubo despidos, persecuciones y desapariciones entre lxs trabajadorxs de la agencia: continúan desaparecidos Alejandro Martín Almeida, Héctor Jesús Ferreiros y Célica Élida Gómez Rosano.

Con el regreso de la democracia, en el gobierno de Raúl Alfonsín, Télam logró un nuevo impulso, abriendo una corresponsalía en Europa e incorporándose un organismo de la UNESCO que reúne a las agencias estatales latinoamericanas.

Foto de Brigo: Menendez
Famosa foto de Carlos Brigo. El dictador Benjamín Menéndez amenaza con un cuchillo

Los gobiernos de Menem y De La Rúa intentaron cerrar la agencia; el riojano intentó terminar con el monopolio de la publicidad oficial, en tanto que el radical promovió retiros voluntarios con miras a convertirla en un boletín oficial y redujo la planta en más de 150 cargos.

Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, la agencia se expandió tomando nuevas tareas, incluyendo un servicio audiovisual y de radio, además de la Web con información en tiempo real. Ese período no estuvo libre de conflictos, sobre todo por las denuncias de utilización partidaria de la pauta oficial y acusaciones de arbitrariedad en algunas designaciones; no obstante, en lo general se percibió un aumento de las potencialidades de la agencia, aunque muchos de sus trabajadores plantearon la necesidad de generar una ley que otorgara ciertos estándares de estabilidad más allá de los cambios de gobierno.

El gobierno actual retomó las perspectivas de Menem y De la Rúa, reduciendo funciones y volviendo a plantear que el control de la pauta quede en manos privadas.  Sostiene sus decisiones desde un discurso macartista, donde la -aducida- adscripción ideológica de lxs trabajadorxs sería suficiente como causal de despido.

El domingo pasado, la Comisión Gremial Interna manifestó que el objetivo del gobierno a través de Lombardi es el de tener una agencia al servicio de los funcionarios y no de la sociedad civil. “Ya no habrá voz del conflicto social ni del conflicto gremial que tenga micrófono”, expresaron en el comunicado.

Los anteriores intentos de cerrar la agencia fracasaron por la lucha de sus trabajadorxs. Esa misma lucha que ahora se expresó ayer en una marcha de más de 2000 personas hacia el Centro Cultural Kirchner,y que continuó con la ocupación pacífica de los edificios de la agencia y que concita el apoyo de un amplio abanico político, sindical y social.

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