El recorte múltiple a los jubilados

Jubilados recortados
El recorte de las jubilaciones opera en varios sentidos
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En medio de protestas y a espaldas de las organizaciones de jubilados, el gobierno logró ayer el dictamen favorable de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de la Cámara de Diputados para avanzar en la aprobación de la reforma previsional. Para ello contó con los votos de la legisladora del Frente Cívico santiagueño Norma Abdala de Matarazzo y de los representantes del bloque Argentina Federal José Orellana (Tucumán), Jorge Franco (Misiones), Martín Llayora y Paulo Cassineiro (Córdoba), y Juan Mosqueda (Chaco).

A pesar de los malabarismos numéricos y discursivos, el proyecto implica un fuerte recorte inicial de los haberes jubilatorios, un tope a los futuros incrementos, al tiempo que encorseta a la mínima.

Jubilados recortados
El recorte de las jubilaciones opera en varios sentidos

En los últimos días, diferentes voceros del oficialismo manifestaron que la iniciativa de modificar la fórmula de actualización de haberes no perjudicará a los jubilados.

Así, Elisa Carrió aseguró que el proyecto “incluye la mejor fórmula que pueda existir para que los trabajadores no pierdan frente a la inflación” y que “nos aseguramos que los jubilados no se vean perjudicados en el futuro”. La legisladora incluso afirmó que “Este proyecto le respeta el 82% móvil a quienes tengan los años de aportes. Es lo que no hizo la ex presidenta (Cristina Kirchner) cuando lo vetó”.

Otra expresión cuanto menos llamativa fue la del diputado Pablo Tonelli, quien ensayó que los jubilados “pierden plata pero no poder adquisitivo” con la propuesta oficial.

Las drásticas afirmaciones de la legisladora por la Ciudad de Buenos Aires no parecen concordar con el contenido del proyecto. A continuación, revisamos las afirmaciones centrales para cotejarlas con los datos concretos y las posibles consecuencias de la aprobación de esta iniciativa.

¿Se mantiene el poder adquisitivo de las jubilaciones?

fórmula
Fórmula de la actualización en marzo

No. El nuevo sistema arrancaría en marzo con un aumento muy por debajo del que prevé la fórmula actual y las actualizaciones muy probablemente estén por debajo del impacto inflacionario sobre los trabajadores jubilados.

La nueva fórmula asigna un incremento calculado como el 70% de la variación de precios durante tres meses y un 30% de la variación de los salarios medidos por el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables).

Esos valores ya están determinados y pueden leerse en la publicación del INDEC. Así, el nivel general de precios (IPCN) en septiembre, respecto de diciembre del año pasado (que se toma como 100) dio 117,6, en tanto que el mismo indicador alcanzó al 111,8; esos número indican que el primer término de la fórmula aporta un 3,63% de aumento. La cuenta resulta de hacer (117,6/111,8 -1)x0,7.

Por su parte los números del RIPTE arrojaron para septiembre $25.136,35, y para junio $23.469,98.- Esto resultaría para el segundo término algo más del 2,1%. De allí resulta el cómputo difundido por muchos medios de que el aumento en marzo sería del 5,7%.

La fórmula todavía vigente tiene dos caminos: uno basado en la suba de los salarios y de la recaudación previsional, con un límite dado por la recaudación total del sistema previsional incluidos aportes del Tesoro (en rigor, la fórmula establece un 3% más que ese valor). De mantenerse el cálculo, en marzo el incremento rondaría el 14,5%.

Más allá de la fórmula en sí, la propuesta del gobierno (y la oposición más complaciente) arranca otorgando un aumento luego de seis meses, pero basando sus cálculos sólo en tres meses.

El impacto inflacionario en las jubilaciones

En cuanto a las actualizaciones posteriores, hay que tener en cuenta la intención del gobierno de mantener los salarios por debajo de la suba de la inflación; aún si de manera extraordinaria los salarios en un trimestre subieran el doble de la inflación (inimaginable luego de dos años en los que los sueldos perdieron con lo precios), apenas impactaría en un un punto más de aumento de haberes.

Aún bajo hipótesis improbablemente optimistas, el impacto de la variación de precios seguramente superará las mejoras salariales; y esto es así porque los aumentos de precios inciden mucho más en los jubilados que en otros sectores. En el año 2017, según los cálculos de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, la Canasta Básica de los Adultos Mayores se incrementó un 5,2% más que la inflación promedio.

La canasta en cuestión toma en cuenta que del total de los ingresos de los jubilados se destina el 32% para vivienda (por eso los tarifazos golpean tanto al sector), el 26% a medicamentso (afectado por la enorme alza de los remedios) y el 25% a alimentación.

¿El proyecto asegura el 82% móvil?

NO.  El proyecto asegura sólo que la jubilación mínima de quienes hayan aportado 30 años alcanzará al 82% del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

El 82% sólo se aplicaría a los que tienen 30 años de aporte efectivo y la edad jubilatoria correspondiente (no es para todxs); además, el porcentaje se calcula sobre un valor fijado unilateralmente por el gobierno y muy por debajo de la inflación.

Ese salario YA FUE FIJADO POR EL GOBIERNO hasta julio de 2018, cuando alcanzará los $10.000. Actualmente está en $8.860 y en enero llegará a los $9.500.- Es decir que el proyecto aseguraría que la jubilación mínima actual sería de $7.265,20, subiendo el primer mes del próximo año a $7.790 (un incremento del 7,35%). En julio próximo quedaría en $8.200, totalizando un incremento de 12,86% en un año.

Es decir que la jubilación mínima tendrá sin lugar a dudas un retroceso en términos reales, pese a las palabras elogiosas de la propuesta vertidas por la legisladora Carrió.

Suma y sigue

El proyecto que parece avanzar sin negociaciones ni contemplaciones suma deterioro a los salarios de los jubilados, que ya perdieron frente a la inflación en 2016.

Según los cálculos de la Defensoría de la Tercera Edad, los precios de los bienes que más inciden en los gastos de la clase pasiva subieron un 100% desde noviembre de 2015. La jubilación mínima está hoy por debajo de la mitad de la canasta específica ($17.523) y los cambios lo retrasarían aún más.

El cuadro se suma a una serie de medidas que afectaron a sectores de mayor edad: cabe recordar, por ejemplo, que el PAMI suspendió la entrega de medicamentos gratuitos a quienes hayan contratado un servicio de medicina prepaga o a quienes tengan vehículos posteriores al año 2008.

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