El Cerezo del Postre

Daniel Cerezo
para Cerezo, erradicar la pobreza pasa por dar sueños y esperanzas
Download PDF

El gobierno impulsó miles de despidos en el sector público desde el decreto 254/15, produciendo al mismo tiempo múltiples designaciones cuestionadas. La convocatoria a un “Gerente de Felicidad” para redefinir la pobreza parece una ironía oficial.

Poco antes de asumir, el anuncio de que se nombraría al productor del programa televisivo “Animales Sueltos” Juan Cruz Avila al frente de la Secretaría de Políticas Universitarias causó preocupación y malestar en medios universitarios. Esa designación no se concretó, luego del vendaval de críticas que surgieron desde distintos sectores. Sin embargo, una vez asumido el nuevo gobierno, varias designaciones originaron fuertes cuestionamientos.

El nombramiento de ex funcionarios del gobierno de la Alianza que presidió Fernando De La Rúa, llamó la atención de algunos medios y fue objeto de críticas por parte de diversos sectores políticos. Entre los funcionarios de la gestión macrista que participaron del gobierno que concluyó apresuradamente en 2001 se destacan Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger, Miguel De Godoy y Darío Lopérfido entre otros, quienes ocupan cargos de enorme relevancia.

Parientes y Exceptuados

El gobierno que conduce el PRO designó a personas que no cumplían con requisitos para desempeñarse en los cargos respectivos, apelando a decretos del poder ejecutivo para sortear esa limitación.

La Decisión Administrativa 4/2015 firmada por el Jefe de Gabinete de Ministros exceptúa al ciudadano norteamericano Marcos Molina Viamonte del requisito de ser argentino para ocupar el cargo de Director de Informática de la Secretaría Legal y Técnica.

Para nombrar a Laura Alonso al frente de la Oficina Anticorrupción, el presidente emitió el decreto 226/15 mediante el cual retira la exigencia de poseer título de abogado para cubrir el puesto. La designación se produjo mediante otro decreto posterior, el 252/15.

El nombramiento de parejas y familiares cercanos de los funcionarios fue otro tópico cuestionado de la administración nacional.

La novia del Ministro Avelluto se desempeña en la coordinación audiovisual y de prensa de la misma cartera. El titular del ministerio aseguró que colabora de forma desinteresada, pero el gremio estatal ATE asegura que cumple funciones propias de un cargo directivo y que no trabaja ad honorem.

Carla Piccolomini, esposa del ministro que cumple un papel protagónico en los despidos en el Estado, Andrés Ibarra, es directora de la Radio y Televisión Argentina (RTA).

La esposa de Jorge Triacca, María Cecilia Loccisano, es Coordinadora de la Unidad de Financiamiento Internacional del Ministerio de Salud. Llamativamente, Triacca está a cargo de la cartera de Trabajo pero se opone al proyecto de ley que prohibiría los despidos durante 180 días.

La nueva Coordinadora de Articulación de Asuntos Institucionales del Ministerio de Desarrollo Social es esposa del Ministro del Interior Rogelio Frigerio. Su nombramiento se produjo en los últimos días de marzo.

No sólo las parejas de los altos funcionarios consiguieron designaciones en el gobierno actual; en la lista de parientes favorecidos figuran un primo del Ministro de Agricultura, una prima de la vicepresidenta, el hermano de Federico Pinedo, un primo del titular del ANSES y dos sobrinos del titular de la UFI AMIA, Cimadevilla.

Daniel Cerezo
para Cerezo, erradicar la pobreza pasa por dar sueños y esperanzas

Este contraste entre el discurso que descalifica a los trabajadores del Estado cuestionando sus funciones y las designaciones -cuanto menos- llamativas por parte del gobierno acentúan la confrontación con sectores de los trabajadores, especialmente aquellos que reclaman su reincorporación.

En los últimos días trascendió que en las reuniones de Gabinete participa Daniel Cerezo, ex gerente de “Felicidad y Cultura” en una fábrica, para asesorar a los ministros sobre el significado de la pobreza enfatizando la posibilidad de sentirse bien desligado de las condiciones materiales. Al parecer, antes que fortalecer el empleo y los salarios, el gobierno piensa en una estrategia para reducir la desocupación y la pobreza convenciendo a las personas de que no son desocupados ni pobres.

Puede interesarle:

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*