Guillermo Moreno colmó el Partido Justicialista (Salta)

Moreno en Salta
Moreno en la sede del PJ Salta
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Centenares de militantes se reunieron para escuchar a uno de los protagonistas de la ‘Década Ganada’

El dirigente planteó la necesidad de que el Partido Justicialista se una para construir la oposición que la ‘restauración oligárquica’ requiere

Moreno en Salta
Moreno en la sede del PJ Salta

Los hechos de la semana que hoy está cerrando formarán parte de la historia nefasta de la Argentina. Entre el martes 15 y el miércoles 16, Diputados dio media sanción para derogar las Leyes Cerrojo y Pago Soberano y para aprobar el Proyecto de Acuerdo entre el gobierno nacional y los holdouts. Mientras tanto, el blindaje mediático apenas si filtró algún tipo de crítica al proceso entreguista que vive el país, distrayendo al público con la remanida ‘ruta del dinero k’ y los amores de los políticos del momento. En este contexto, sin duda adverso para un representante del kirchenirsmo ‘de paladar negro’, ayer por la tarde Guillermo Moreno habló frente a una pequeña multitud en el Partido Justicialista de Salta, mientras afuera caía la lluvia sobre muchos asistentes que no cabían en la sede.

Mientras llegaba el invitado, dirigentes y militantes del Partido para la Victoria, el MPE, la Mesa Político Sindical del Proyecto Nacional, el SUPEH y las organizaciones de DDHH, Descamisados, Kolina, Oktubre, El Aguante, Resistiendo con Aguante Salta, La Néstor Kirchner, el Ateneo Arturo Jaureche, MILES, entre otros, habían enarbolado sus banderas al son de cantos y bombos, desplegando toda la retórica festiva de estos encuentros de innegable raigambre popular. La música del grupo Sumaimana amenizó la espera y, entre tema y tema, se escuchó la Marcha Peronista cantada a todo pulmón y pasión.

El acto comenzó con las palabras del Presidente de la Confederación General Económica, Ider Peretti quie hizo un recorrido histórico de los vínculos de la CGE con el peronismo y valoró la actuación de Moreno durante su gestión como Secretario de Comercio de la Nación. Luego tomó la palabra un dirigente sindical de la provincia de Buenos Aires como uno de los fundadores de la corriente ‘La Néstor Kirchner’ quien puso en valor al movimiento sindical y su relación con el peronismo y el kirchnerismo para resaltar, en ese contexto, la tarea de Guillermo Moreno. Ambos dirigentes se dirigieron al público y sus palabras fueron interrumpidas por cánticos y marchas.

Cuando llegó el turno de Guillermo Moreno se hizo un silencio expectante. La gente había venido a escuchar a uno de los pocos protagonistas de la ‘Década ganada’ que están recorriendo el país y las plazas para hablar con sus compañeros. Y habló desde ese lugar. Desde un ‘nosotros’ que no sólo incorporó al kirchnerismo sino y sobre todo al peronismo. Comenzó aclarando que el ‘Frente para la Victoria había sido una estrategia electoral’ del justicialismo. Con citas de Juan Domingo Perón, casi sin mencionar la palabra ‘kirchenrista’ (o sus variables), definió al gobierno actual como ‘la expresión de la brutalidad oligárquica de la Argentina’ recordando que, frente a ese poderoso enemigo, sólo queda defender al pueblo, mirar el país ‘de abajo hacia arriba como siempre lo hizo el peronismo’.

Hizo un lúcido análisis de la derrota y se centró en la pérdida de votos justicialistas seducidos por los argumentos propios del peronismo y de los cuales se apropió ‘Cambiemos’, citando como ejemplo, el de la ‘pobreza cero’. Lamentó el alejamiento de cuadros políticos importantes, cuadros a los que, según afirmó, era indispensable traer de nuevo al seno del partido. En ese momento, fue interrumpido por el público que mencionó algunos nombres tildándolos de ‘traidores’. El orador, sin inmutarse, hizo hincapié en la necesidad de la unión, de la búsqueda de un consenso capaz de homogeneizar una oposición al gobierno de Macri. Habló del proyecto oligárquico (así se refirió al oficialismo) de desembarcar en el PJ, poniendo como Presidente a Sergio Massa a quien identificó como parte de esa oligarquía. Explicó los esfuerzos realizados por muchos dirigentes peronistas para impedir que ese deseo expresado por el actual Presidente en Davos se hiciera realidad.

En relación al proceso de renovación de autoridades dentro del Partido, aclaró que el sector liderado por Cristina Fernández está trabajando por llegar a la elección con una lista única pero que, en caso de ser imposible el consenso y de haber más de dos listas, iban a presentar una tercera opción con la intención de ganar la presidencia, afirmación que fue aclamada por los presentes. Aclaró que una vez que hubiera un Presidente del PJ elegido democráticamente se abocaría a la construcción de una oposición homogénea en las Cámaras, cuyo único mandato fuese oponerse a los intereses oligárquicos, siempre opuestos a los del pueblo.

En síntesis, pidió trabajar ya para ganar las elecciones legislativas del 2017. Para ello, instó a esforzarse en lograr consensos, en recuperar a los compañeros engañados por el canto de sirenas de Cambiemos, en convencer quienes no piensan exactamente igual pero no acuerdan con las políticas antipopulares del actual gobierno. Pidió escuchar y dialogar en el pequeño círculo de la familia y de los amigos, analizando la realidad nacional, mostrando cómo este gobierno atenta contra los trabajadores porque ataca sus formas más básicas de subsistencia: la canasta familiar.

Solicitó, además, que los y las compañeras se organizaran para diseñar y elaborar proyectos de políticas públicas para la ‘vuelta al poder’. En ese sentido, recordó –citando al Papa Francisco- que las políticas no pueden ser las del pasado porque ‘vivimos en un contexto de guerra’. Por último, reiteró la necesidad de la unión, única estrategia posible para ganar las elecciones del 2019. ‘disponer la posibilidad de una nueva década ganada’ y, para eso –dijo, ‘nos necesitamos todos los peronistas’.

Finalmente, se despidió recordando que ‘los mejores y más felices años de la Argentina fueron, son y serán siempre peronistas’, afirmación que fue ovacionada masivamente. El acto se cerró entonando una y otra vez la Marcha Peronista con los dirigentes de los partidos, sindicatos y organizaciones responsables de la convocatoria.

El orador se quedó largo rato dialogando con gente que se le acercó para saludarlo. La sede del Partido Justicialista se fue vaciando poco a poco. Quedaron algunos papelitos y el eco de los cantos y los bombos mientras los militantes, bajo la garúa, seguían comentando los avatares del acto político como una elocuente muestra del ‘gusto a poco’, de la imperiosa necesidad de la presencia de los líderes en diálogo y acción junto al pueblo. Tal vez porque este tipo de encuentros son una fiesta cívica cuya ausencia es un peso más entre los que los y las argentinas vienen soportando en estos últimos 100 días.

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