Expertos cuestionan el voto electrónico

Montes JAIIO
Miguel Montes
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Los expertos que participaron ayer en el Simposio de Informática en el Estado coincidieron mayoritariamente en una serie de cuestionamientos hacia los sistemas de voto electrónico en general, con críticas específicas al modelo bosquejado en el proyecto de reforma política que impulsa el gobierno, así como hacia las experiencias con la Boleta Única Electrónica en las elecciones de 2015 en Salta y Buenos Aires.

Montes JAIIO
Miguel Montes

El simposio se está desarrollando en el marco de las Jornadas Argentinas de Informática (JAIIO) que se están realizando en el Centro Cultural Borges de la Ciudad de Buenos Aires; allí, tres especialistas de Córdoba presentaron un trabajo en el que plantearon “Consideraciones acerca del voto electrónico”.
Miguel Montes, Daniel Penazzi y Nicolás Wolovick son profesionales de las áreas de informática y matemática que se desempeñan en la Universidad de Córdoba; el primero es docente en el Instituto Universitario Aeronáutico y en la UNC, en tanto que Penazzi y Wolovick se desempeñan en la FAMAF de esa misma universidad. Estos investigadores propusieron una serie de requisitos mínimos que debería cumplir un sistema de voto electrónico.
La exposición estuvo a cargo de Montes, quien comenzó haciendo aclaraciones terminológicas en torno a la expresión “voto electrónico”. A continuación, diferenció entre las máquinas que permiten seleccionar el voto y al mismo tiempo contabilizarlo, de los sistemas en los que ambas funciones están separadas.
A continuación repasó los problemas prácticos que trae aparejado un sistema de voto electrónico, citando al célebre matemático Edger Dijkstra, quien señaló que las pruebas pueden demostrar la presencia de errores pero nunca la ausencia de los mismos.
Los investigadores destacaron entre las características que debe cumplir un sistema de este tipo la de asegurar que se preserve el secreto del voto -lo que incluye la no coercibilidad del mismo-, que los votos reflejen lo que el elector quiere, que se cuenten correctamente y que se compute un sufragio -y sólo uno- por cada votante.
En la exposición, Montes destacó que mantener el secreto del voto implica guardar poca información sobre el mismo; pero asegurar que el voto refleja lo que quiere el votante, que no se modifica, que se cuenta correctamente y que se pueda verificar que fue así, demanda que se registre mucha información. Por lo tanto, ambos requisitos son contradictorios.
En el trabajo presentado por estos profesionales recordaron específicamente sobre el sistema Vot.ar usado en Salta y en Buenos Aires que se verificaron vulnerabilidades luego de que se realizaran las auditorías, como la posibilidad de individualizar boletas, la posibilidad de que se compute más de un voto para un solo sufragio o la posibilidad de que el chip RFID en que se graba el sufragio se lea con un celular, lo que podría violar el secreto del voto y favorecer la coercibilidad.
El profesional no descartó de manera definitiva la posibilidad de implementar el voto electrónico, pero planteó dudas muy importantes sobre la conveniencia y la oportunidad.
Durante el debate posterior, todas las intervenciones de los especialistas y profesionales reflejaron claramente las dificultades de estos sistemas; ninguno de los participantes expresó un acuerdo con su aplicación inmediata, e incluso varios plantearon dudas sobre la posibilidad de aplicarlo en el plano electoral general. Hubo menciones a las exposiciones realizadas por expertos ante los legisladores por este tema, que no habrían sido adecuadamente interpretada por los integrantes de la Cámara. Montes señaló que ellos no aseguran que no se pueda implementar un sistema de voto electrónico, pero alertan sobre sus profundas dificultades; para la mayoría de los expertos, no se comprueba que el balance entre las ventajas y las dificultadas justifiquen su adopción apresurada y general.
En la exposición siguiente, profesionales de Misiones presentaron un modelo de voto que se genera electrónicamente, pero que produce sólo un voto en papel identificado con un código QR (que almacena información en una matriz de puntos impresos); ese sistema se usó en pequeña escala y -según enfatizaron- supera algunos de los problemas que se expusieron en relación con el sistema empleado en Salta y Buenos Aires.
La discusión posterior versó sobre aspectos que se podrían mejorar y sobre posibles debilidades del sistema presentado y cuyo estudio debería profundizarse. Al respecto no se observó el mismo acuerdo;no obstante, los debates revelaron que la opinión predominante entre los asistentes fue crítico de una implementación apresurada de un sistema de voto electrónico, con serias dudas sobre su viabilidad en general.

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