Cuba: La solidaridad innegociable

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Cuba permite atracar a crucero inglés rechazado en otros países por tener pasajeros con COVID-19.

Como en una película de catástrofes, cientos de personas se encontraron de pronto imposibilitados de descender en ningún puerto, con más de 40 personas en aislamiento por presentar síntomas de una enfermedad que, aunque su tasa de mortalidad es baja, representa un riesgo para los mayores de edad. Y en eso llegó Fidel… o al menos sus herederos políticos.

Ilustración basada en una foto de Kees Torn (CC BY-SA 2.0)

El crucero MS Braemar, de la empresa Fred.Olsen Cruise Lines, viaja desde hace semanas por el Caribe con más de 680 pasajeros y 380 tripulantes. 

Hace casi 3 semanas, el 27 de febrero, República Dominicana impidió que la nave atraque en el puerto previsto en ese país, debido a que se sabía que había personas a bordo con síntomas sospechosos.

El 1 de marzo, un pequeño grupo de pasajeros fue autorizado a descender en Sint Marteen, en la isla San Martín, al Este de Dominicana. Entre ellos había tripulantes que presentaban síntomas compatibles con los que se manifiestan por la acción del coronavirus. El 9 de marzo, funcionarios del gobierno de Alberta, Canadá, anunciaron que los exámenes realizados a uno de esos pasajeros había dado positivo para el COVID-19; un día después se confirmaría un segundo caso.

El barco pudo atracar el 10 de marzo en Curazao, ubicado en el sur del Caribe (cerca de Venezuela), pero se impidió que pasajeros y tripulantes descendieran; no obstante, pudieron realizarse los exámenes correspondientes para confirmar o descartar otros casos.

El sábado último, el crucero debió anclar a 40 kilómetros de la costa de Bahamas, ante la negativa de esa jurisdicción a autorizar que atracar en uno de sus puertos.

La ayuda llegaría de una nación que enfrenta un bloqueo brutal de parte del país más poderoso del orbe, y al que medios y políticos de derecha atribuyen numerosos males: la Cuba socialista.

Este lunes, la cancillería cubana anunció que ese país no sólo permitiría el descenso de los pasajeros, sino que arbitraría los medios para posibilitar que fueran repatriados quienes estuvieran en condiciones de viajar; aquellos que presentaran cuadros de salud más complicados, serían tratados gratuitamente en la isla. La decisión obedece a razones humanitarias, en el marco de la solidaridad internacional que siempre expresó la revolución.

El canciller británico, Dominic Raab, agradeció al gobierno cubano e informó que estaban trabajando en conjunto para posibilitar el regreso a su país de los pasajeros y tripulantes.

La embarcación ya se encuentra en aguas territoriales cubanas, cerca del puerto del Mariel.

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