Contracción de la ciencia, dilatación de la protesta

Ciencia
Siguen los recortes en ciencia
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Se prepara una nueva reducción del número de investigadores que ingresa al CONICET, mientras se prevén recortes en el personal del organismo. Trabajadores de la ciencia se movilizarán mañana y pasado para rechazar el ajuste.

 

En un marco de recortes y ajustes que abarcan distintas áreas, el gobierno sigue reduciendo recursos para los distintos organismos con responsabilidades en el quehacer científico y tecnológico argentino; queda plasmada así la escasa relevancia que da la gestión de Cambiemos al impulso de la investigación, la formación científica y el desarrollo tecnológico desde el Estado.

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Siguen los recortes en ciencia

A los despidos en el INTI, recortes en INTA, CNEA, y el anuncio reciente de un recorte de $30.000 millones del presupuesto universitario, se suma ahora la posible disminución del número de ingresos a la carrera de investigador del CONICET y el desembarco en el organismo de una delegación del Ministerio de Modernización para definir la “dotación óptima”, según denunciaron desde ATE CONICET Capital; esa expresión ya es conocida en otras reparticiones del Estado, donde -en definitiva- significó despidos y no renovación de contratos.

Se achica la carrera

Desde la asunción del gobierno de Macri, la cantidad de científicos que ingresan a la Carrera de Investigador ha venido disminuyendo sistemáticamente.

En 2015, alrededor de 870 aspirantes habían superado las evaluaciones y habían sido recomendados para el ingreso a la CIC; sin embargo, en 2016 el organismo decidiò restringir el ingreso a sólo 385 (más otros 70 que ingresaron desde el exterior del país). Allí surgió el primer conflicto, que derivó en la toma del Ministerio de Ciencia y Técnica por parte de investigadores y científicos, obligando al gobierno a comprometerse a dar algunas solución para los 500 investigadores que habían quedado fuera.

Para 2017, el organismo decidió fijar un tope de 450: de ellos, la mitad se destinaría a temas estratégicos y tecnológicos, y la otra mitad a las áreas de conocimiento generales. La convocatoria contempló otros 150 lugares que habían quedado vacantes por jubilación de modo que el total fue de 600.

La semana pasada se conoció una nueva iniciativa que busca reducir el número de ingresos al CONICET: de los 450 previstos originalmente (150 para temas estratégicos, 150 para “vacancia geográfica” y 150 generales), serían sólo 300 los que entrarían a la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico (CIC), quedando 150 para ser incluidos en universidades u otros organismos no especificados.

Gráfico de @DefLaCienArg
Ingresos a carrera por año. Gráfico difundido por @DefLaCienArg

La propuesta de las autoridades contempla un ingreso “tradicional” de 150 cargos para temas estratégicos y otros 150 para generales; los otros 150 se cubrirían mediante una “convocatoria especial”, de calendario incierto, donde los perfiles de los elegidos serían definidos por universidades “y otros organismos”.

En los años previos a la asunción de Cambiemos, el número de investigadores que se incorporaron al principal organismo científico iba en aumento; en 2014 ingresaron 754 científicos (más 83 desde el exterior), mientras que en 2015 la cifra llegó a los 830 (y otros 69 en la convocatoria . En 2016 se produjo el conflicto narrado más arriba.

De concretarse los cambios propuestos por las autoridades, en la nueva convocatoria sólo ingresaría la mitad de los que se aceptaron el año pasado.

Menos investigación, más direccionada

Los cambios en la política científica se manifiestan también en otros aspectos. En las convocatorias anteriores, la selección de los nuevos investigadores tomaba en cuenta la distribución equitativa en las cuatro áreas en las que el CONICET desarrolla su actividad:

  • Ciencias Agrarias , Ingeniería y de Materiales
  • Ciencias Biológicas y de la Salud
  • Ciencias Exactas y Naturales
  • Ciencias Sociales y Humanidades

En las convocatorias para 2014 y 2015, el 75% de los puestos se asignaban por orden de mérito entre estas cuatro áreas, mientras que el 25% restante consideraba las prioridades regionales. En la convocatoria para 2016, se reservaron 150 puestos para “el desarrollo de temas estratégicos” definidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Con el nuevo gobierno, adquirieron mayor peso los “temas estratégicos”. De los 385 cargos asignados en 2016, 40 correspondieron a esas temáticas.

En las convocatorias siguientes, la tendencia se acentuó sensiblemente: para 2017 los cupos se dividieron en partes iguales entre los temas estratégicos y los generales, proporción que se plantea mantener para 2018.

El Ministro Barañao justificó esas decisiones afirmando que esa cartera busca promover “ciencia que sirva, que promueva el desarrollo económico y social, no ciencia por la ciencia misma”, zanjando de manera drástica -y unilateral- los debates acerca de la pertinencia de las diferentes disciplinas.

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA fue una de las que se manifestó en contra de estos criterios, reclamando que los ingresos sean al menos 700 y que se garantice que la mayoría corresponda a los temas generales.

El achique y las protestas

Además de esa reorientación (o profundización respecto de la última convocatoria lanzada durante el gobierno anterior), el cambio de política se administra de manera silenciosa con el ajuste presupuestario, las demoras en el giro de fondos y las subejecuciones.

Varios directores de institutos de investigación del CONICET advirtieron que esas unidades atraviesan por una situación crítica, que en algunos casos les acarrea dificultades para pagar los servicios. Una nota publicada en TSS resume el cuadro que afecta a esos centros de investigación, los que enfrentan no sólo las demoras en el envío de fondos sino un presupuesto que no se adecuó a la inflación y a las devaluación de la moneda; este aspecto es crucial en muchas actividades científicas, ya que los materiales (e incluso la bibliografía) se cotiza en la moneda norteamericana.

Muy lejos quedó la promesa que pronunció Macri antes de las elecciones de 2015, cuando decía que iba a “duplicar” el presupuesto en ciencia. Esa afirmación sólo puede sostenerse hoy con malabares numéricos alejados del impacto real de la distribución de recursos y con el silencio oportuno de los grandes medios de comunicación.

Según revisa el sitio Chequeado.com, el presupuesto total para la función de ciencia y técnica se redujo entre un 8% y un 16% en los dos primeros años de gestión macrista.

Este es el escenario frente al cual diversas organizaciones de becarios e investigadores convocan a manifestar mañana y pasado mañana en el Polo Científico Tecnológico, Godoy Cruz 2320 (CABA)

Mañana, 4 de abril, la concentración comenzará a las 11:00 hs.

El jueves, en tanto, ATE CONICET convoca desde las 9:30.

 

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