Tanto sufrir, para qué

Macri y gráficas
El ajuste no trajo estabilidad ni crecimiento
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Más de dos años y medio de ajustes, de endeudamiento y de baja salarial no trajeron inversiones, ni estabilidad, ni crecimiento. El PBI, la inflación, y hasta el riesgo país muestran niveles similares o peores a los del anterior gobierno.

 

En 32 meses de gobierno de Cambiemos la mayoría de la población afrontó la fortísima suba de tarifas, elevada inflación, oleadas de despidos y la retracción de la acción Estatal en responsabilidades de control y acompañamiento a sectores vulnerables. Muchas de esas medidas se hicieron en nombre de la austeridad, con frecuentes alusiones a supuestos derroches en los que habría incurrido el gobierno anterior. Pero también se las justificó con los supuestos beneficios que traería para la economía en su conjunto, sobre todo en cuanto a la inflación, el crecimiento y la llegada de inversiones,

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El ajuste no trajo estabilidad ni crecimiento

A pesar de esos esfuerzos, que de ningún modo fueron parejos, los principales indicadores económicos están ahora iguales o peores que durante los gobierno kirchneristas, sobre todo en relación con sus últimos años.

Repasamos aquí los indicadores más importantes, tomados del World Economic Outlook (WEO) de abril último del Fondo Monetario Internacional y de información disponible en el sitio del Banco Mundial, entre otras fuentes.

 

Producto Bruto: el Producto Interno Bruto (PIB) refleja la producción total de bienes y servicios dentro de un territorio. Los datos del FMI indican que en 2015 se registró un incremento del 2,7%, mientras que sus pronósticos para el año en curso hablan de un 2%. Sin embargo, la próxima actualización de estos datos seguramente mostrarán previsiones más bajas, ya que el propio Fondo fue bajando las expectativas de crecimiento a un 0,4% (según informe del 24 de julio pasado). Esta previsión puede ser demasiado optimista, habida cuenta de la incidencia de las altísimas tasas de interés que mantiene actualmente el Banco Central y la fuerte devaluación del peso, que implica una depreciación de la producción medida en dólares e incrementa la incidencia de las deudas en moneda extranjera.

Durante los gobiernos kirchneristas hubo algunos años de caída del PBI (2009, 2012 y 2014), pero en otros alcanzó registros excepcionales, como 2010 (10,1%) o 2007 (9%); de hecho, según los datos referidos, el 2015 terminó con un incremento del 2,7%.

Inflación: “La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, decía el actual mandatario en tiempos de campaña electoral. Durante sus dos primeros años de gobierno los precios subieron un 40,7%, y un 24,7% respectivamente;  para el actual, en tanto, se espera al menos un 30%. Estas cifras son similares a las que se registraron a lo largo del gobierno kirchnerista, aunque la la inflación de 2016 supera a la de cualquier año de ese período. Nos basamos aquí en las cifras del llamado “IPC Congreso” (como lo publica Ámbito.com), a fin de disponer de datos comparables a lo largo de todos esos años.

Desempleo: La serie disponible en el WEO no incluye el año 2015 (sin datos); en cambio, puede verse que entre 2010 y 2014 la tasa de desempleo osciló en torno al 7,8% (2010) y 7,1% (2013). Para el 2015 están los datos del INDEC, que lo ubica en un 6,6% aunque es un dato trimestral, y por lo tanto no comparable con los valores anuales. Según los datos del FMI, el desempleo en 2016 fue del 8,5% y en 2017 fue del 8,4%. La última cifra trimestral publicada por el INDEC fue del 9,1%, aunque puede tener influencias estacionales, que no permiten un comparación directa con la tasa anual; cabe señalar que en los 3 años de gobierno de Cambiemos, el desempleo mostró tasas más altas en los primeros trimestres.

Riesgo país: El famoso Índice de Mercado de Bonos Emergentes (EMBI+), famoso indicador del Riesgo País, alcanzó este viernes los 700 puntos. Hay que retroceder hasta el 16 de febrero de 2015 -comienzos del último año de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner-  para encontrar un valor más alto; ese día, el JP Morgan había computado 702 puntos para este indicador, bajando al día siguiente a 686. Desde entonces no había vuelto a llegar a los 700 hasta el viernes 10 de agosto. La serie puede leerse en la web de Ámbito.

El EMBI mide la diferencia en las tasas de interés que pagan los bonos en dólares del país respecto de títulos de los Estados Unidos (tomados como los más seguros).

La “lluvia de inversiones”: Las reformas promercado impulsadas (o impuestas) por el gobierno se justificaron en crear condiciones favorables para la llegada de inversiones; por eso el gobierno liberalizó completamente el mercado cambiario, quitó las retenciones, y modificó el régimen tributario a favor de sectores empresarios. A pesar de eso, los datos sobre Inversión Extranjera Directa (IED, FDI en inglés) disponibles en la Web del Banco Mundial reflejan que no existió la anunciada “lluvia” de inversiones: al contrario, ni en 2016 ni en 2017 las inversiones (medidas como porcentaje del PBI) mostraron mejor desempeño que en 2015. De hecho, en 2016 fue apenas del 0,588%, un porcentaje más bajo que cualquiera de los doce años kirchneristas.

 

Como señalamos antes, el esfuerzo del ajuste de ningún modo fue parejo. Los salarios registraron una fuerte caída en 2016, y en este año corren muy por detrás de la inflación; las tarifas y los incrementos en los alimentos golpean con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos, y las PyMEs sufren el combo de los tarifazos y el deterioro del mercado interno; y la industria manufacturera evidencia una caída alarmante en los últimos meses.

En contrapartida, la especulación financiera tuvo los mayores rendimientos y los bancos -devaluación mediante- sólo en mayo incrementó sus ganancias en un 76,1% respecto del año anterior.

En un contexto en el que la deuda tuvo un incremento de más de u$d 90 mil millones, queda claro que no se tomó para impulsar la economía ni para promover una mejor distribución.

Pero sobre todo deja en evidencia que las medidas de ajuste empeoran las condiciones de vida de la mayoría de la población, y tampoco constituyen una panacea para el crecimiento económico.

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