¿Qué fue del presupuesto nacional?

Presupuesto al cesto
Pasó al olvido el presupuesto debatido, criticado y aprobado en diciembre pasado
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El presupuesto aprobado el año pasado en el Congreso se basó en previsiones que ya fueron pulverizadas por la realidad.

“Es un presupuesto sólido y creíble”.

Tal fue la expresión elegida por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne cuando anunció el envío al Congreso del proyecto de presupuesto que regiría los gastos corrientes y de capital para el año en curso.

Los números asignados a ingresos y erogaciones partían de una serie de supuestos respecto de la inflación, del valor del dólar, del crecimiento del PBI, entre otros indicadores clave para definir los valores detallados en el proyecto.

Presupuesto al cesto
Pasó al olvido el presupuesto debatido, criticado y aprobado en diciembre pasado

La iniciativa oficial fue finalmente aprobada por el Senado el 27 de diciembre último (había tenido el visto bueno de Diputados el 22), convirtiéndose así en la ley 27.431.

En apenas medio año, la lista de premisas en las que se basó la norma quedó completamente desmentida por los datos de la realidad y se alejan profundamente de las estimaciones para el año entero.

A continuación, comparamos las cifras que proyectaba el gobierno en septiembre pasado con los datos y expectativas actuales.

Inflación anual, 10%

Esta presunción duró dos meses desde la presentación del proyecto, y sólo un día desde su aprobación: el 28 de diciembre el equipo económico anunció el cambio de las metas de inflación a un valor más “realista” del 15%. Varios economistas y gran parte de la prensa saludó ese anuncio, a pesar de que dejaba fuera de juego una de las premisas clave del presupuesto recién aprobado: para el Cronista el cambio buscaba “impulsar la economía”, mientras que Clarín señalaba que las nuevas metas eran más realistas.

La realidad es que en sólo 6 meses los precios ya subieron un 16%, medidos con la vara oficial del INDEC. Peor aún: los precios mayoristas ya suman un aumento igual al doble de aquella lejana meta.

La fuerte devaluación y los datos oficiales permiten comprender por qué las estimaciones para el año rondan el 30%, según el relevamiento del Banco Central publicado a fines de junio.

Dólar entre $19 y $20,50.

La divisa norteamericana cerró ayer en $28,34, un 40% por encima de las estimaciones iniciales. El reciente acuerdo con el Fondo Monetario prevé la libre flotación de la moneda; no es descabellado pensar que la devaluación será mucho mayor, considerando las escasas expectativas de ingreso de divisas en el futuro próximo.

Crecimiento anual, 3,5%

Desde comienzos de año, la estimación del FMI sobre el crecimiento de la economía argentina fue modificándose a la baja. Ya en enero calculaba que el año terminaría con 2,5% del PBI, pero en abril el organismo ya había “recalculado” sus previsiones, estimando que el país registraría un crecimiento del 2% del PBI. Ahora el Fondo prevé que la región tendrá un crecimiento del 1,6%, aunque no especificó cuáles son las perspectivas para nuestro país.

El influyente JP Morgan, por su parte, el mes pasado ya había recortado sus pronósticos para la Argentina, las que quedaron en un 0,7% de crecimiento anual.

En el último Relevamiento de Expectativas del Mercado la previsión estimada para 2018 es de sólo 0,5% del PBI.

La proyecciòn oficial sostenìa que el crecimiento vendrìa de la mano de un aumento del consumo privado y de la inversión; sin embargo, a junio de este año el consumo mostraba en junio una baja interanual del 0,8% y la inversión registraba en mayo un descenso del 0,9%, de acuerdo con los indicadores que elabora el Instituto del Trabajo y la Economìa de la Fundación Germán Abdala.

Déficit primario, 3,2%

Todos los números repasados más arriba mostraron desempeños mucho peores que los presupuestados por el equipo económico. Aún así, el gobierno se propuso reducir el déficit primario (recaudación menos gastos corrientes) al 2,7%, propósito que fue explicitado en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Los cambios sustanciales respecto de la inflación, el valor del dólar y los demás indicadores mencionados antes, hacen que las cifras y los porcentajes previstos ya no tengan validez: por ejemplo, si se esperaba pagar $290 mil millones en servicios de la deuda, a un dólar de $19 (u$d 15.000 millones), con el valor actual de la divisa ese monto ascendería a más de $ 420 mil millones.

El gobierno no se plantea medidas para incrementar significativamente los ingresos públicos, por lo que la nueva meta dependerá exclusivamente de quitar fondos a la acción del Estado, por bajas salariales en términos reales, despidos, y liquidación de activos.

En manos del Fondo

El oficialismo se resiste a llevar al Congreso el acuerdo suscripto con el Fondo Monetario Internacional; no puede desconocerse, sin embargo, que el acceso al crédito stand-by implicó fuertes cambios en los lineamientos fijados por la ley de presupuesto.

Aquella norma se aprobó en votación dividida (votaron en contra el kirchnerismo y el trotskismo entre otros bloques), y fue objeto de debates y críticas; no obstante, era resultado de los mecanismos institucionales del país.

En el nuevo escenario, los lineamientos presupuestarios parecen seguir caminos ajenos al debate legislativo, regidos por un acuerdo que despierta rechazos en gran parte de la sociedad argentina.

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