Presente griego

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El FMI repite sus recetas (Imagen: Colectivo Resistencia)
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Las medidas de “austeridad” han resultado muchas veces en caída económica y pérdida de derechos laborales. El caso de Grecia es un ejemplo.

Argentina está a punto de convertirse en el país más endeudado con el FMI. Al menos, esa será la situación si el gobierno argentino obtiene el crédito Stand-by (SBA, por sus siglas en inglés) que está gestionando apresuradamente. Se trata de un instrumento que ofrece el Fondo para atender rápidamente a países en crisis y con necesidades de financiamiento externo (FMI).

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El FMI repite sus recetas (Imagen: Colectivo Resistencia)

Si bien aún no se difundieron públicamente las condiciones que acompañarán al préstamo, el informe publicado por el organismo en diciembre pasado puede servir como referencia. Allí decía textualmente que “los directores advierten que es esencial disminuir el gasto público, especialmente en las áreas donde éste aumentó muy rápidamente en los años anteriores, especialmente salarios, pensiones y transferencias sociales”.

El informe insiste más adelante en la importancia de reducir el déficit fiscal, lo que “requerirá de un esfuerzo inicial para reducir salarios, pensiones y transferencias discrecionales a las provincias”.

Argentina ya vivió las consecuencias de las políticas de “austeridad” que promueve el FMI. Pero, ¿cómo les fue a otros países? ¿salieron de las crisis que originalmente llevaron a pedir asistencia financiera?

Grecia en su laberinto

Uno de los casos más emblemáticos es el de Grecia. En 2004 el país Heleno empezó a tener dificultades económicas, con un déficit del 6% del PBI y una deuda de más de 60.000 millones de dólares. El FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea comenzaron a monitorear la situación fiscal del país, hasta que la crisis de 2008 puso en aprietos a los bancos privados. Según repasa el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas, entre 2000 y 2008 los grandes bancos privados habían prestado a países periféricos (tanto a sectores públicos como privados) porque les reportaba mayores ganancias; la crisis de 2008,  puso en jaque ese esquema

Gráfica: evolución del desempleo en Grecia
La evolución del desempleo en Grecia (CC BY-SA 4.0)

La solución que impulsó el Fondo Monetario repitió el esquema de bajar salarios, privatizar empresas en manos del Estado, reducir cualquier tipo de planes sociales y “flexibilizar” las relaciones Laborales. A partir de 2009 comenzaron las fuertes medidas de austeridad; la asistencia financiera llegó de la mano de los condicionamientos, pero no se destinó a paliar angustias sociales sino a “rescatar” a los Bancos.

Aún en 2012, el organismo seguía instando a Grecia a “reducir costos salariales”. (DW) En la óptica del FMI, ese tipo de medidas alentaría una recuperación de la economía y aseguraría que el Estado tenga los medios para pagar sus deudas.

¿Cuál fue el resultado de tanta austeridad?. Según el portal Trading Economics, la deuda griega rondaba los 330.000 millones de dólares en diciembre de 2017, lo que representa -según el mismo medio- el 178,6% de su PBI. En cuanto al desempleo, los datos de febrero de este año mostraban una tasa del 20,8%.

Se puede seguir la evolución de la desocupación en Grecia a partir del gráfico publicado en el número 214 de la revista Actualidad Internacional Sociolaboral que publica el Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España (julio de 2017): en 2008 la desocupación rondaba el 8%, mientras que en 2013 superó el 27%. Desde entonces, la tasa de desempleo mostró una tendencia suavemente decreciente, pero ahora, a 9 años de iniciados los rescates, sigue afectando a la quinta parte de la población económicamente activa.

En marzo del año pasado, el periodista cubano Hedelberto López Branch repasaba: “En los últimos cinco años el PIB ha caído un 26 %, el paro se ha disparado hasta el 26,5 %, la cifra más alta de toda la Unión Europea y el desempleo juvenil aumentó hasta el 50 %”. Aún así, los organismos de crédito, incluido el FMI, continuaron insistiendo en profundizar la austeridad.

En España también

Las exigencias de austeridad fiscal y flexibilización laboral se han mantenido a tope entre las recetas planteadas por el FMI.

Para España, el Fondo afirmaba en 2010 que necesitaba “una de las mayores bajadas de déficit del mundo”, según informaba el diario El Mundo. ¿Cómo lograría el país ibérico adecuarse a esas exigencias? eliminando el “cheque bebé” (ayuda que se entregaba por cada hijx), limitando el salario mínimo interprofesional y congelando las jubilaciones. Las medidas de aquel entonces supusieron que el gobierno de Rodriguez Zapatero renunciaba a sus promesas electorales.

En el 2013 el FMI solicitó una serie de medidas al gobierno español, entre las que incluyó un pacto de “empleo por salarios”: los sindicatos debían aceptar que bajen los sueldos a cambio de que los empresarios puedan contratar a más trabajadores. (El País)

En el 2015, el organismo evaluó que España había comenzado una recuperación; sin embargo, consideró que persistían “profundos problemas estructurales”, a los que había que abordar mediante otra reforma laboral, despidos más baratos y pagos por salud y educación. (Expansión)

El año pasado ensayó otras recomendaciones: impedir que las jubilaciones suban y atar los salarios a la productividad. (Valencia Plaza)

Además de la reducción del rol del Estado en problemáticas de relevancia social y de la licuación de derechos laborales, los sucesivos ajustes trajeron una módica reducción del desempleo… que de todos modos volvió a subir entre enero y marzo de este año, llegando al 16.7% de la población económicamente activa.

El camino del Fondo

¿Cuáles serán las consecuencias de esta nueva negociación con el Fondo Monetario?. Sin ánimos de incursionar en la futurología, los antecedentes sugieren que habrá fuertes ganadores y perdedores: los Bancos, los tenedores de moneda extranjera, y eventualmente las grandes empresas, podrán beneficiarse de la devaluación, de la depreciación de los salarios y de la flexibilización laboral. Para los que tienen sus ingresos total o mayoritariamente en pesos (comerciantes, PyMEs, asalariadxs, trabajadorxs de la economía popular, jubiladxs), probablemente vean recortado su poder adquisitivo.

No hay antecedentes que permitan sostener que las medidas que habitualmente reclama el FMI acarreen crecimiento del mercado interno, aumento sustancial en el empleo o mejoras en la calidad de vida de las mayorías.

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