Parecidos Inquietantes

Parecidos
Macri-Dujovne-De La Rúa- Cavallo
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El peso de la deuda y el anhelo de alcanzar el “déficit cero” muestran un inquietante parecido con los últimos tiempos de De La Rúa.

Para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, uno de los compromisos que asumió el gobierno es el de alcanzar el “equilibrio” entre ingresos y egresos. Sin embargo, tal equilibrio no contempla el pago de servicios de la deuda, los que adquieren un peso cada vez mayor en los gastos del Estado.

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Macri-Dujovne-De La Rúa- Cavallo

Un informe difundido por el Instituto de Trabajo y Economía muestra que, de acuerdo al proyecto de presupuesto presentado por el gobierno, la participación del pago de intereses de la deuda representará en 2019 una proporción similar a la de 2001. El trabajo señala que ese año el pago de intereses insumió el 14,7% del gasto total; para 2019, en tanto, esa proporción alcanzará el 14%, de acuerdo con los datos obtenidos del Ministerio de Hacienda.

El informe pone en cuestión la visión oficial según la cual el déficit primario sería el causante principal de los males económicos por los que atraviesa nuestro país; al respecto, el ITE pone de relieve que durante la década del ‘90 en la mayoría de los años se registró un superávit primario, pese a lo cual la economía terminó cayendo en una grave crisis.

Precisamente, un aspecto que las autoridades económicas no tomaron en cuenta en aquel entonces fue el peso del pago de intereses de la deuda.

En caso de que el gobierno logre el objetivo de igualar los ingresos con los gastos corrientes, lo mismo estará erogando más de lo que recauda, lo que queda plasmado en el déficit financiero.

Si las proyecciones del gobierno resultan erradas en algunos aspectos clave -por ejemplo, si el dólar alcanza niveles más altos o la recesión es más profunda que lo esperado-, el pago de intereses tendrá una incidencia aún mayor en los gastos; y eso significa que, para mantener el equilibrio primario, el gobierno deberá achicar otros gastos, sea en Salud, en Educación, en obra pública o en el sistema previsional. La única alternativa al ciclo de ajustes sucesivos sería contraer más deuda, lo que no será fácil en un contexto internacional más difícil para acceder a créditos y frente a la creciente desconfianza en las posibilidades de pago por parte del mercado.

Noticias de ayer

El 11 de julio de 2001, ante la imposibilidad de tomar más deuda por las elevadas tasas que el “mercado” le imponía al país, Domingo Cavallo presentaba el proyecto de “déficit cero”: “Hay que ir al déficit cero y dejar de vivir de prestado”, decía el funcionario. El 8 de mayo de este año, el mismo día en el que Macri anunció el regreso al financiamiento del FMI, Nicolás Dujovne casi repitió las palabras de ex ministro de Menem y De La Rúa: “No podemos vivir de prestado para siempre”, dijo en conferencia de prensa. Macri repitió el diagnóstico el 3 de septiembre, sosteniendo que “no podemos gastar más de lo que tenemos”, vinculando el déficit con la inflación.

Las medidas anunciadas entonces por Cavallo también vuelven a sonar en el gobierno de Macri: el ministro de De La Rúa informaba la fusión de organismos del Estado, desempolvaba un proyecto de Machinea que implicaba la eliminación de la agencia Télam y planteaba la “eliminación de jubilaciones de privilegio”; el 3 de septiembre de este año Macri comunicó que el número de ministerios se reducía a la mitad, mientras que desde junio la gestión que encabeza Hernán Lombardi despidió sin causa a 357 trabajadorxs, un 40% de la planta total, a lo que siguió el cierre de numerosas corresponsalías del interior. En cuanto a las jubilaciones, desde el año pasado el gobierno apunta contra los regímenes especiales, a las que califica de “privilegios”; esa embestida se suma a la reforma de la movilidad impuesta el año pasado y al desguace del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

El 19 de diciembre de 2001, Fernando De la Rúa anunciaba que había decretado el Estado de Sitio; en su discurso responsabilizó a “grupos enemigos del orden y de la república” de “intentar sembrar discordia y violencia”. “Comprendo las penurias que sufren muchos de mis compatriotas, las comprendo y las sufro”, dijo el entonces mandatario, que apenas conservaría su cargo por unas horas más.

El actual gobierno ya usó la misma calificación contra grupos mapuches y acusó -sin pruebas y a través de la Ministra Patricia Bullrich- a La Garganta Poderosa de supuestas vinculaciones con narcos, y a dirigentes opositores (desde Hebe de Bonafini hasta Grabois) de estar detrás de las protestas.

El propio presidente también acostumbra a responsabilizar a otros por los problemas sociales; ayer fue un poco más allá, hablando en un tuit de “veneno social” y de “personas envilecidas” a las que llamó a aislar. Esas mismas expresiones empleó Hitler para referirse a Marx en su famoso libro “Mein Kampf” (1925)

 

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