Bolivia: un sector minero para nada cooperativo

Illanes
Rodolfo Illanes
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El asesinato del Viceministro de Régimen Interior de Bolivia, Rodolfo Illanes, puso sobre el tapete el conflicto entre el gobierno boliviano y un sector minero organizado en Cooperativas. A pesar de la denominación, estas empresas muestran una composición heterogénea y muchas de ellas no suelen funcionar de modo cooperativo, contratando peones en condiciones precarias y mal remuneradas.

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Rodolfo Illanes

Las demandas de los cooperativistas no se relacionan con derechos de los trabajadores o con intereses nacionales relativos a la producción del sector; por el contrario, las organizaciones que las reúnen exigen un pliego de 10 puntos que incluyen –entre otros puntos– la exigencia de prohibir la sindicalización de los trabajadores, la “flexibilización” de las exigencias ambientales, que las regalías que el Estado percibe por la minería se destinen al mismo sector, que se habilite la inversión privada en las cooperativas y tener representación directa en el gabinete nacional (reponiendo el viceministerio de cooperativas o con ministerio específico).

Según explican Marco Gandarillas, Georgina Jiménez y Pablo Villegas publicado en el Centro de Documentación e Información de Bolivia, las cooperativas reciben del Estado derechos de explotación minera que deberían ejercerse de manera personal -como correspondería a su naturaleza supuestamente cooperativa. Sin embargo, en la realidad la actividad queda a cargo de asalariados contratados por los titulares de las cooperativas, lo que convierte a entidades como la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (FENCOMIN) en un “gremio de empleadores”.

Un estudio de Jocelyn Michard del año 2008 revela que en Cerro Rico (Potosí) los peones contratados que no son socios de la cooperativa representan más de la mitad y hasta lo dos tercios de los trabajadores. Entre las categorías de peón y de socio existe una intermedia denominada “segundas manos”, y entre los propios socios existen diferentes niveles. Estas características son muy diferentes a las que se reconocen internacionalmente en las cooperativas de trabajo.

La FENCOMIN  había dispuesto desde el 10 de agosto el “bloqueo indefinido de caminos” en todo Bolivia en contra de la ley que posibilita la sindicalización de los trabajadores de las cooperativas, poniendo de relieve que reviste gran importancia para el sector mantener las situaciones de explotación.

La Central Obrera Boliviana calificó a las pretensiones de los cooperativistas como “matonaje patronal minero”, manifestando la intención de responder “recolucionariamente y en las calles” a las negativa a permitir la sindicalización.

¿Cómo se llega al asesinato?

En un artículo de Katu Arconada difundido por Rebelion, se recuerda que hubo dos hechos que podrían sugerir la existencia de una conspiración contra el gobierno de Evo Morales: la aparición de una orden falsa de aprehensión contra dirigentes mineros el pasado 22 de agosto; y dos días después, la muerte de dos mineros, supuestamente en enfrentamientos con la policía, lo que significaría que la policía incumplió órdenes expresas del Presidente de no llevar armas o que la responsabilidad no fue de las fuerzas de seguridad. La falsa directiva de detención fue agitada por los medios de prensa, favoreciendo la reacción de los mineros.

En ese marco, el Viceministro intentó dialogar con los cooperativistas, por lo que se trasladó hasta Panduro. Allí fue retenido y luego asesinado a golpes. Previamente se produjo una tercera muerte de un minero durante un enfrentamiento con la policía.

Para entender y dimensionar el conflicto no se puede subestimar que las cooperativas tienen contratos de arrendamiento y riesgo compartido con 31 empresas privadas, varias de ellas extranjeras. En 2014 se habían auditado algunos de estos contratos comprobándose que tenían cláusulas lesivas para el Estado Boliviano.

Como se ve, los intereses que se cruzan en el conflicto son varios y constituyen un desafío para el gobierno de Evo Morales, quien tuvo como aliado al sector minero cooperativo en otros tiempos.

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