Santiago Maldonado: La desaparición y el ocultamiento en los diarios

Diarios y Santiago
Clarín y La Nación ocultan un tema grave: la desaparición forzada de Santiago Maldonado.
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Los diarios de mayor tirada no le destinaron ni un centímetro en sus portadas a la desaparición de Santiago Maldonado.

El joven de 28 años fue visto por última vez el martes, cuando cerca de un centenar de efectivos de Gendarmería atacaron al Lof de Cushamen con balas y gases. Varios testigos aseguraron que Maldonado fue capturado cuando intentaba guarecerse del ataque y luego subido a un vehículo blanco.

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Clarín y La Nación ocultan un tema grave: la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

El viernes la Comisión Provincial por la Memoria anunció en conferencia de prensa que había presentado un hábeas corpus ante el juzgado federal de Esquel y había remitido cartas al presidente de la Nación y a la Ministra de Seguridad.

Ayer, el Centro de Estudios Legales y Sociales elevó un pedido de acción urgente ante el Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada de Personas, a fin de que el Estado argentino adopte de manera inmediata las medidas para encontrar a Maldonado. También pidió que se asegure la seguridad de la comunidad mapuche Pu Lof de Cushamen, que fue víctima de la represión violenta en la que desapareció el joven nacido en la provincia de Buenos Aires. Esa comunidad ya sufrió otros ataques de parte de fuerzas de seguridad, acción explícitamente avalada desde la cartera de Seguridad.

La desaparición forzada es considerada internacionalmente como un delito de extrema gravedad; la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas recuerda que su práctica sistemática constituye un delito de lesa humanidad.

El Artículo 2 de la Convención mencionada define que:

Artículo 2
A los efectos de la presente Convención, se entenderá por “desaparición forzada” el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.

A pesar de la gravedad de la denuncia, los diarios de mayor circulación (Clarín, La Nación, Diario Popular) hasta ahora no hicieron ninguna mención al hecho en sus portadas.

Por el contrario, Clarín y La Nación destinaron parte de sus tapas a referirse al ataque de “encapuchados” contra la casa de Chubut. El diario de mayor tirada afirmó que “Un grupo de encapuchados destrozó la Casa de Chubut en 5 minutos”, asegurando en la volanta que “son mapuches”; por su parte, el periódico de los Mitre tituló “Mapuches: recrudecen los hechos de violencia”. Llama la atención la precisión etnográfica de Clarín para identificar la adscripción de un grupo sin haberlo visto, ni hablado con ellos y a pesar de estar encapuchados.

Los medios tampoco mencionan que la Corte Suprema desestimó la presentación de la fiscalía de Esquel que intentó revertir el fallo que declaró nulo el juicio de extradición contra Facundo Jones Huala, dirigente detenido a pesar de que estaba vigente la nulidad dictada por el juez federal Guido Otranto.

Este resumen parece sostener que buena parte de la prensa dominante ha decidido ayudar a justificar hechos violatorios de los derechos humanos, mediante el ocultamiento y la demonización.

Esos mecanismos ya fueron moneda corriente en las peores épocas.

 

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