Salta: Escrache a un ex juez de la dictadura

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«Si no hay justicia, hay escrache». La consigna de H.I.J.O.S. volvió a escucharse en un barrio residencial del sur de la ciudad de Salta, en cercanías de la vivienda del ex juez Ricardo Lona.

Carteles contra impunidad  de Lona
Carteles cerca de la finca del ex juez Lona

Lona se desempeñó como único juez federal de la provincia durante la dictadura militar. Está acusado de haber participado en la planificación y omitido la investigación del asesinato de 11 prisioneros políticos en la llamada Masacre de Palomitas, ocurrida el 6 de julio de 1976 en un paraje situado unos 50km al sur de la capital provincial.

El ex magistrado también espera el comienzo del juicio oral en la causa en la que está acusado por haber cometido irregularidades en la investigación del secuestro del ex gobernador Miguel Ragone y del asesinato de un testigo de ese hecho.

Ambas causas se tramitan desde hace años, con sucesivas demoras generadas a partir de recursos de la defensa del ex Juez y la protección de parte del propio poder judicial. En efecto, Lona había sido sobreseído en las dos causas mencionadas, fallos que luego fueron revocados por instancias superiores por tratarse de delitos de lesa humanidad; sus vínculos en el poder judicial quedaron manifiestos con los 67 funcionarios (entre jueces, secretarios y abogados) que se excusaron de juzgarlo por amistad o afinidad con el ex magistrado. Ya en julio del año pasado, la abogada María José Castillo describió ante el portal VoVe la paralización en la que se encontraban las tres causas que involucran al ex juez; en la tercera, el juez Hansen ni siquiera lo indagó.

Lona cumple -o debería cumplir- prisión domiciliaria ratificada por la Cámara Federal de Salta por su participación en la Masacre de Palomitas; además, se vio recientemente beneficiado con una nueva postergación del juicio que se le sigue por su papel en el secuestro de Ragone. Con tantos años transcurridos y tan poco avance en la justicia, la agrupación H.I.J.O.S. y otras organizaciones convocaron al escrache en cercanías de la vivienda del ex magistrado.

Lxs militantes repartieron volantes, pegaron afiches y pintaron consignas informando sobre la presencia en la zona del ex magistrado involucrado en el genocidio. Varixs vecinxs contaron que lo vieron muchas veces fuera de la finca en la que se encuentra la casa de Lona, haciendo compras o caminando por el barrio, en violación a la prisión domiciliaria.

Una mujer insultó a lxs manifestantes, quienes la identificaron como la pareja de Lona. La respuesta, como siempre, fue pacífica y firme, reiterando con cános el pedido de justicia y cárcel común para los genocidas.

La actividad volvió a poner de manifiesto la impunidad que sigue vigente para muchos de los responsables de crímenes de lesa humanidad; y que el camino para revertirla es la lucha popular encabezada por los distintos organismos de Derechos Humanos, junto a organizaciones políticas y sociales populares.

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