Rosario de Lerma (Salta): Entre la indolencia y la desesperación

Raul Rodriguez muestra ñoquis
Raúl Rodriguez (ATE) muestra la nómina de "ñoquis" del municipio. A su lado, Norma, una de las trabajadoras en huelga de hambre
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Dos mujeres permanecen en huelga de hambre en Rosario de Lerma, Salta. Fueron despedidas junto a otras 60 personas que tenían designaciones precarias desde hace años. El municipio no dialoga ni se interesa por la grave situación que atraviesan decenas de familias. El intendente dice seguir lineamientos del gobierno nacional.

Raul Rodriguez muestra ñoquis
Raúl Rodriguez (ATE) muestra la nómina de “ñoquis” del municipio. A su lado, Norma, una de las trabajadoras en huelga de hambre

Norma comenzó hoy su octavo día en huelga de hambre. Luego de haber trabajado una década “en negro” para el municipio de Rosario de Lerma, Salta, y de sufrir una dolencia renal a causa de las condiciones insalubres de labor, el intendente Ignacio Jarsún la despidió, junto a otros 60 compañeras y compañeros de trabajo. Tiene una hija estudiando en Tucumán, ya en cuarto año de la Universidad, a la que tendrá que decirle que no podrá seguir ayudándola.

Ayer, luego de la conferencia de prensa que realizaron en la sede de ATE en la capital salteña, Norma contó que se siente “usada” por los dirigentes políticos de su municipio: antes de las elecciones le pedían ayuda, incluso mostró los mensajes que el intendente enviaba a su celular, para olvidarse de ella apenas terminadas las elecciones del 22 de octubre pasado.

Beatriz, otra de las mujeres despedidas, tiene un bebé al que debe cuidar con leche especial porque está bajo de peso, pero ya no cuenta con obra social y desde el municipio se negaron a proveerle ese producto tan esencial para la salud del niño.

El primer día de noviembre quedaron sin trabajo 61 personas por la no renovación de sus contratos. Algunos llevaban hasta 16 años desempeñando sus labores mediante contratos precarios, realizando tareas de limpieza, barrido de calles, mantenimiento e incluso control del tránsito. Sus salarios oscilaban entre los $4.000 y los $6.000.

La comuna nunca les proveyó de ropa de trabajo adecuada a las labores que desempeñaban, ni elementos de protección para su salud; fueron los propios trabajadores quienes debieron comprar su indumentaria de trabajo.

Algunos trabajadores se desempeñaban con contratos en blanco, pero otros recibían una remuneración informal para atender sus tareas, sin que esté estipulado en ninguna parte cuáles eran sus funciones. Este tipo de vinculaciones también actúa como soporte de mecanismos clientelares, al tiempo que obliga a los empleados a participar de las iniciativas políticas de los dirigentes responsables de sus designaciones.

Como en muchas dependencias del Estado en todo el país, las designaciones precarias terminan siendo un recurso al que apelan los gobernantes para reducir personal en tiempos de ajuste. En el local de ATE comentaban que Jarsún manifestó ante algunos medios que los despidos obedecían a lineamientos planteados desde el gobierno nacional, en el sentido de “achicar el Estado”.

Sin embargo, según denunciaron en la conferencia de prensa, el jefe comunal designó a decenas de nuevos empleados con sueldos mucho más altos que -según coincidieron los asistentes- en muchos casos se desconoce su función.

El Secretario de Organización de ATE Salta, Raúl Rodriguez, aseguró que la nómina de designados incluye a la madre del intendente y a “familiares, tíos, primos, abogados, doctores” vinculados al jefe comunal. También rechazó las críticas de políticos cercanos a Jarsún, quienes aseguran que los trabajadores no habían realizado este tipo de planteos al anterior intendente; al respecto, recordó las medidas adoptadas durante la gestión anterior en todos los niveles gremiales para reclamar el pase a planta permanente de los empleados precarizados.

Pese a la gravedad de la situación, no hubo ningún intento de diálogo por parte de las autoridades municipales. Jarsún se limitó a reiterar ante medios de prensa de la capital salteña que no se trataba de despidos, ya que se habían terminado los contratos de los afectados. En ningún momento sopesó la antigüedad de los trabajadores en sus tareas.

El lunes hubo una movilización en la pequeña ciudad cercana a la capital provincial; desde ATE, la CTA Autónoma, sindicatos y organizaciones sociales ya prevén nuevas acciones para reclamar no sólo la reincoporación sino el pase a planta permanente y en blanco de los trabajadores despedidos.

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