No los mató la crisis: a 15 años del asesinato de Maxi y Darío

Quevedo sonríe, Maxi muere
El principal Quevedo sonriendo junto a Maximiliano Kosteki
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Hoy se cumplen 15 años del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda. Repasamos los hechos como ejercicios imprescindible de la memoria.

Quevedo sonríe, Maxi muere
El principal Quevedo sonriendo junto a Maximiliano Kosteki

Los crímenes se produjeron en el marco de una feroz represión desatada por fuerzas de Gendarmería, Policía de la Provincia de Buenos Aires y Prefectura, cumpliendo una disposición del gobierno nacional de impedir a toda costa que los manifestantes cortaran el Puente Pueyrredón.

Kosteki y Santillán murieron por balas de plomo disparadas por efectivos policiales. La justicia determinó en su momento que los policía realizaron una verdadera cacería, disparando balas de plomo con intención de matar a personas indefensas que huían dándole la espalda.

En la represión actuaron dos patotas: una conducida por Alfredo Fanchiotti y otra por el sargento Carlos Néstor Leiva. Hubo 33 heridos de bala.

A pesar de la magnitud de la represión y de la actuación evidentemente coordinada de las patotas, la investigación siguió como si los hechos hubieran sido resultado de decisiones sólo de los acusados.

Los policías identificados y el plan de la masacre

Dos policías fueron condenados a prisión perpetua: el jefe del operativo Fanchiotti y el entonces cabo Alejandro Acosta.

El ex cabo Alejandro Acosta fue condenado a prisión perpetua en 2.006; la pena fue confirmada por la Corte en 2.016. Sin embargo, en julio del año pasado una nota publicada en Tiempo Argentino denunciaba las condiciones de privilegio en las que cumplía su arresto. La nota referida, firmada por Rubén Cabral, relata que los presos de la unidad penitenciaria de Gorini habían denunciado que Acosta mantenía negocios turbios con autoridades del servicio, además de gozar de movilidad ilimitada dentro del penal y accedo a los legajos de todos los detenidos.

Darío herido en el piso. En primer plano el comisario Fanchiotti

Otros cinco recibieron condenas menores como responsables de encubrimiento: Carlos Quevedo, Lorenzo Colman, Mario De la Fuente, Gastón Sierra y Félix Vega.

El entonces sargento Carlos Leiva fue acusado por intento de homicidio, al haberse comprobado que disparó balas de plomo contra manifestantes, aunque no específicamente en el lugar donde murieron Kosteki y Santillán. En otra nota repasamos la trayectoria de este personaje.

Las pericias determinaron que el balazo que mató a Darío salió del arma del cabo Acosta. En el caso de Maximiliano no se logró determinar cuál era el autor específico, aunque se vio a ambos

Otro de los participantes juzgados por la represión fue Celestino Robledo era un agente retirado pero que llamativamente decidió ayudar por “compromiso ciudadano”, para lo cual cargó una escopeta y colaboró con la detención de manifestantes.

En enero del año pasado la Corte Suprema desestimó un recurso de queja de la defensa de Fanchiotti, por lo que su condena quedó en firme. Cabe recordar, no obstante, que en 2012 el asesino había sido transferido a la Unidad Penal Nº11 de Baradero, que funciona con régimen “abierto” y donde sólo debía ir a dormir, bajo el pretexto de que el represor no tenía sentencia firme.

Los asesinatos no fueron casuales. La periodista Clara Britos, citada por Página /12, reveló que ambos habían sido “marcados” dos semanas antes de que ocurriera la represión.

Antes de la represión la SIDE había producido un informe en el que se fraguaba un supuesto “enemigo subversivo”, apoyándose en expresiones públicas vertidas durante un encuentro piquetero.

Las responsabilidades políticas

La coordinación que quedó de manifiesto durante la represión y las expresiones justificatorias por parte de funcionarios y de la prensa, antes y durante los hechos, evidencian que las acciones no fueron hechos aislados ni el resultado de un exceso circunstancial.

Por otra parte, el pequeño grupo de 9 procesados no puede haber sido el ejecutor de los disparos que hirieron con balas de plomo a más de 30 personas.

Existen evidencias de comunicaciones entre Fanchiotti y autoridades de la SIDE, cuyos jefes entonces eran Carlos Soria (quien fuera gobernador de Río Negro) y Oscar Rodriguez.

Citando al diario La Nación, un artículo publicado por ANRed en el año 2.005 da cuenta de la responsabilidad específica de Rodriguez en la represión, señalando además las comunicaciones entre Fanchiotti y la Sede de Billinghurst de la SIDE mientras se desarrollaba el operativo.

Féliz Vega, condenado por encubrimiento, era por entonces Jefe de la Departamental de Lomas de Zamora, por lo que ostentaba un alto rango y su responsabilidad en los hechos probablemente fue mayor.

Las declaraciones de Adriana Puiggros en la causa que investiga los responsables políticos del asesinato de los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en 2.002 revelan las comunicaciones entre la Casa Rosada, el Jefe del Operativo policial Alfredo Fanchiotti y el entonces intendente de Avellaneda Oscar Laborde. Según relata Tiempo Argentino, las palabras de la pedagoga y ex diputada reflotaron el tema, aunque organismos de derechos humanos y familiares lucharon desde 2.002 por el avance de la investigación.

La causa había sido abierta en agosto de 2014 por el Juez Federal Ariel Lijo, luego de que los familiares de los militantes y la APDH reclamaran el desarchivo de la misma.

Los ex funcionarios que deberían ser investigados, según la denuncia, incluyen a quienes en esos momentos se desempañaban como Ministro de Seguridad bonaerense, Luís Genoud; el gobernador de la provincia, Felipe Solá; el Secretario de Seguridad Interior de la nación, Juan José Álvarez; el Jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof; el Secretario de la presidencia, Aníbal Fernández; el jefe y el vice jefe de la SIDE, Carlos Soria y Oscar Rodríguez.

El rol de la prensa

“Sin una prensa eficaz no se puede reprimir con eficacia y con rapidez”

Claudio Mardones. Periodista, entrevistado por 678

La prensa masiva, con la excepción de Página /12, difundió en aquel momento una versión falsa justificatoria de la acción policial, encubriendo los verdaderos hechos.

En 2.006 el medio “Diario sobre Diarios” repasó el abordaje de varios de los medios principales.

Clarín tituló en su tapa el histórico y bochornoso “La Crisis causó 2 nuevas muertes”.

La Nación aseguró que hubo “Dos muertos al enfrentarse piqueteros con policías”; en la nota reprodujo las palabras de Franchiotti en las que aseguraba que los policías “no portaban balas de plomo”.

Ámbito financiero titulaba “Violencia y piquetes: 2 muertos y 90 heridos”

El Diario BAE (entonces propiedad de Daniel Hadad) directamente inventó que se trató de “gravísimos hechos de violencia provocaron agitadores de izquierda”, e incluso describió supuestos grupos guevaristas y trotskistas “armados”.

La cobertura de la mayoría de estos medios coincide con la campaña que habría iniciado la SIDE, con la que se buscaba desautorizar a las protestas y generar

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