Del gatillo fácil al robo callejero

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El policía tucumano Nicolás González Montes de Oca fue imputado por el asesinato de un niño, recibió el apoyo de Patricia Bullrich y ahora fue detenido por robo.

Uno de los policías imputados por el asesinato del niño Facundo Ferreira, Nicolás González Montes de Oca, fue detenido el sábado luego de que robara una cartera en Lastenia, localidad vecina a San Miguel de Tucumán. Según informó La Gaceta, el policía quedó detenido por orden de la Fiscal Adriana Reinoso Cuello.

Al momento de la detención, Montes de Oca aún revistaba en la fuerza, a pesar de las evidencias.

El crimen negado

Facundo Ferreira fue asesinado de un balazo policial en la nuca en la madrugada del 8 de marzo. Tenía 12 años; el 7 de mayo hubiera cumplido los 13.

Montes de Oca detenido
Nicolás Montes de Oca (foto copartida por @JoseInesta)

La familia contó que aquella noche el niño había ido a ver unas picadas en moto.

Los uniformados y las autoridades difundieron en un principio la versión de que se había tratado de un enfrentamiento, pero las pericias desautorizaron ese relato: Facundo no tenía rastros de pólvora en sus manos, recibió el balazo desde atrás (en la nuca) y los vídeos que se reunieron muestran la persecución policial pero ninguna respuesta de parte del niño ni de quien viajaba con él en la moto.

Al día siguiente del crimen, el barrio donde vivía Facundo fue escenario de un enorme operativo policial.

Los dos policías que fueron imputados por el asesinato fueron Gonzalez Montes de Oca y Mauro Díaz Cáceres.

La propia Ministra de Seguridad de la Nación salió a defender a los efectivos de la policía tucumana, afirmando el 12 de marzo que la investigación había concluido que el chico había disparado. Por su parte, el diario Clarín desplegó su poder mediático para difundir un video falso del velorio de Facundo, asegurando que lo habían despedido con tiros en la cancha de Atlético Tucumán.

Ese mismo día, el subjefe de la policía tucumana declaró ante la prensa que estaba “absolutamente descartado” que se tratara de un caso de gatillo fácil, repitiendo a continuación la versión de que los efectivos se habían defendido.

El sesgo oficial y de la prensa afín dejó de lado un dato importante: que Díaz Cáceres ya tenía tres causas previas por excederse en su función en algunos procedimientos.

En los días siguientes, la fiscal Adriana Giannoni difundió que se habían encontrado restos de pólvora en la mano y en la ropa del niño asesinado; los grandes medios nacionales se hicieron eco de inmediato de esa afirmación que luego sería desmentida por las pericias.

En el lugar del hecho se levantó una pistola (aunque el parte policial había informado que eran dos); los policías aseguraron que con ella les habían disparado. El 20 de abril se supo que no había rastros de ADN de Facundo en el arma; en realidad, no había ningún rastro de ADN, lo que podría significar que había sido “limpiada”. También se supo que los estudios habían informado la presencia de marihuana en la sangre de uno de los efectivos involucrados; estos datos fueron publicados por TN.

En junio se conoció el resultado de la prueba barrido electrónico, que determinó que el niño no había disparado ningún arma.

Este mes se conocieron vídeos que muestran a los propios imputados levantando casquillos de la escena del crimen.

A pesar de todas estas evidencias, el juez Facundo Maggio decidió que los policía permanezcan en libertad; más aún, hasta la fecha siguen revistiendo en la fuerza.

La reciente detención de Montes de Oca pone de relieve tanto las prioridades policiales como las judiciales: permaneció en la fuerza pese al asesinato de un niño, pero ahora se contempla su separación por el robo de una cartera.

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